Un equipo de investigadores de la Universidad de California-Riverside ha creado una técnica innovadora que permite identificar con mayor precisión las zonas donde es más probable que se produzcan los terremotos más devastadores. Aunque no predice cuándo ocurrirán, el método logra localizar exactamente dónde se está acumulando tensión tectónica a lo largo de las fallas.
La técnica emplea un algoritmo basado en mediciones GPS para rastrear movimientos sutiles de la superficie terrestre y determinar qué secciones de una falla están “bloqueadas”, acumulando energía que eventualmente se liberará en forma de sismo. Estas zonas de fricción, llamadas asperidades, actúan como parches que resisten el movimiento hasta que la tensión es suficiente para desencadenar un terremoto.
El método fue validado con éxito en la península de Kamchatka, en Rusia, donde el modelo identificó la sección exacta de la zona de subducción que meses después experimentó un megaterremoto de magnitud 8,8 en julio de 2025, el cual activó una alerta de tsunami para la costa oeste de Estados Unidos. “Tuvimos una idea de dónde se estaba acumulando la tensión con un conjunto de datos relativamente limitado. Ver que funcionó tan bien confirmó que este enfoque tiene un potencial real”, afirmó Axel Periollat, geofísico y autor principal del estudio.
Los investigadores están aplicando ahora la técnica a otras zonas de subducción críticas, como Japón, México, Nueva Zelanda y el noroeste del Pacífico. “Podemos identificar dónde es probable que ocurran grandes terremotos, aunque no podamos predecir exactamente cuándo”, explicó Periollat. “Con mejores observaciones y monitoreo continuo, podemos aprender mucho más sobre las fallas más peligrosas de la Tierra”.
A pesar del avance, los científicos enfatizan que esta herramienta debe complementar, no reemplazar, la preparación pública ante sismos. Gareth Funning, coautor del estudio, advirtió: “Tu tranquilidad no debería venir de creer que podemos pronosticar el terremoto exacto. Especialmente donde vivimos en el sur de California, no es cuestión de si, sino de cuándo. No hay sustituto para la preparación”.
El estudio, publicado en Geophysical Research Letters, representa un paso significativo en la evaluación de riesgos sísmicos a largo plazo, ofreciendo una nueva herramienta para mejorar la planificación de desastres en regiones vulnerables.