Chris Inglis, exdirector Nacional de Ciberseguridad de Estados Unidos, declaró durante la conferencia Black Hat 2026 que los modelos de inteligencia artificial ya han alcanzado un nivel de autonomía funcional equivalente a la «sentencia» y que los desarrolladores deben adoptar urgentemente las tres leyes de la robótica formuladas por Isaac Asimov en 1942 para garantizar la seguridad de los sistemas. «Asimov tenía razón», afirmó Inglis, refiriéndose al escritor de ciencia ficción cuyas normas fueron diseñadas originalmente para los robots de sus obras literarias.
Inglis propuso implementar las tres leyes de Asimov en el desarrollo de la IA, pero con un orden específico: la primera regla, y la más importante, debe ser que el sistema esté diseñado para no dañar a los seres humanos. La segunda regla establece que la IA debe obedecer a los humanos, de modo que no logre agencia ni aspiraciones propias. La tercera es que debe hacer lo que los humanos le indiquen, y en ese orden exacto. Según el exfuncionario, la industria ha diseñado los sistemas actuales «de la manera exacta opuesta», priorizando la capacidad de ejecución sobre la seguridad y el control humano.

Las tres leyes originales de Asimov, aparecidas por primera vez en el relato Círculo vicioso (Runaround) de 1942, establecen: un robot no hará daño a un ser humano ni, por inacción, permitirá que un ser humano sufra daño; un robot debe obedecer las órdenes dadas por los seres humanos, excepto si tales órdenes entran en conflicto con la primera ley; y un robot debe proteger su propia existencia siempre que dicha protección no entre en conflicto con la primera o la segunda ley. Posteriormente, Asimov añadió una «Ley Cero»: un robot no puede dañar a la humanidad, ni permitir que la humanidad sufra daño.
La declaración de Inglis se produce en un contexto de creciente preocupación por la seguridad de la inteligencia artificial y la robótica avanzada. Apenas días antes, el 28 de julio de 2026, la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC) de Estados Unidos agregó a su «Lista de Cobertura» dos nuevas categorías de dispositivos: robots móviles avanzados de fabricación extranjera, incluidos modelos humanoides y cuadrúpedos, e inversores de potencia conectados. Esta medida prohíbe que nuevos modelos de estos dispositivos obtengan la autorización de equipamiento necesaria para ser importados, comercializados o vendidos en Estados Unidos, citando riesgos inaceptables para la seguridad nacional y la ciberseguridad.
Según las determinaciones de seguridad nacional, estos dispositivos podrían generar vulnerabilidades en la cadena de suministro, amenazar infraestructura crítica y permitir vigilancia o manipulación remota por gobiernos extranjeros. La prohibición aplica a productos fabricados en cualquier país extranjero, aunque no afecta a dispositivos previamente autorizados ni a compras del gobierno federal. Además, se contemplan excepciones mediante una «Aprobación Condicional» emitida por el Departamento de Guerra o el Departamento de Seguridad Nacional para casos específicos que demuestren no presentar riesgos.
Inglis sostuvo durante su presentación en Black Hat que la IA autónoma ya es una realidad y que los desarrolladores deben adoptar principios similares a las leyes de Asimov para garantizar que los modelos no dañen a los humanos y mantengan la subordinación a la voluntad humana. Su llamado refleja una preocupación creciente en la comunidad de ciberseguridad sobre la necesidad de establecer marcos regulatorios y éticos robustos antes de que los sistemas de inteligencia artificial alcancen niveles de autonomía aún mayores.