Esta mascarilla de nanocables atrapa y destruye los patógenos

Las mascarillas desechables se han transformado en parte de la vida cotidiana, como parte de los esfuerzos por reducir la propagación del coronavirus. Sin embargo, su uso generalizado acarrea algunos inconvenientes: el impacto ambiental y que solo son capaces de atrapar los patógenos, en vez de destruirlos, transformándose en posibles fuentes de contagio.

Para resolver ambos problemas, investigadores de la Escuela Politécnica Federal de Lausana (EPFL), Suiza, están trabajando en una solución: una membrana hecha de nanocables de óxido de titanio, similar en apariencia al papel de filtro, pero con propiedades antibacterianas y antivirales.

“En un entorno hospitalario, estas mascarillas se colocan en contenedores especiales y se manejan adecuadamente. Sin embargo, su uso en el mundo en general, donde son arrojadas a contenedores de basura o tiradas en la calle, puede convertirlas en nuevas fuentes de contaminación”, explicó László Forró, jefe del Laboratorio de Física de Materia Compleja de EPFL.

Mascarilla de nanocables de titanio
EPFL

El material funciona mediante las propiedades fotocatalíticas del dióxido de titanio. Cuando se exponen a la radiación ultravioleta, las fibras convierten la humedad residente en agentes oxidantes, como el peróxido de hidrógeno, que tienen la capacidad de destruir patógenos.

“Dado que el filtro es excepcionalmente bueno para absorber la humedad, puede atrapar gotitas que transportan virus y bacterias. Esto crea un ambiente favorable para el proceso de oxidación, que se desencadena por la luz”, agregó Forró.

La investigación, publicada el 7 de agosto de 2020 en la revista Advanced Functional Materials, muestra la capacidad de la membrana para destruir la bacteria Escherichia coli, considerada de referencia en la investigación biomédica.

Los investigadores afirman que, aunque todavía es necesario demostrar sus resultados en pruebas experimentales, el proceso podría ser igualmente exitoso en una amplia gama de virus, incluido el SARS-CoV-2.

La fabricación de estas membranas sería factible a gran escala: solo el equipo del laboratorio tiene la capacidad de producir hasta 200 m2 de papel de filtro por semana, suficiente para alcanzar las 80,000 unidades mensuales.

Según el artículo, las mascarillas también podrían esterilizarse y reutilizarse miles de veces, aliviando la escasez y reduciendo sustancialmente la cantidad de desechos creados por las desechables.

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