¿Por qué la ciencia quiere matar los cabezazos en el futbol?

Los excapitanes de la selección inglesa de futbol Wayne Rooney, David Beckham y el campeón del mundo Geoff Hurst han enviado una carta al gobierno solicitando que se regulen los cabezazos en los entrenamientos de este deporte, en especial en las categorías de jugadores más jóvenes.

Esta petición se hizo luego de que una investigación llevada a cabo por el médico Willie Stewart asegurara que los futbolistas tienen tres veces y media más probabilidades de morir de lesiones cerebrales degenerativas que el público en general debido al hecho repetitivo de cabecear un balón de futbol.

Un jugador se eleva para cabecear un balón durante un partido de fútbol.
Shutterstock.

Quienes firmaron la carta exigen que la demencia sea reconocida formalmente como una enfermedad profesional, y que los equipos limiten los cabezazos en todas las categorías, incluyendo el nivel profesional.

También esperan que la federación local (FA) y el sindicato de futbolistas aporten con más fondos para incentivar la investigación sobre este problema.

Cabe recordar que esta preocupación se ha incrementado después de la muerte de Nobby Stiles, quien formó parte del equipo inglés de 1966.

Stiles, junto a varios de sus compañeros de selección, han sido diagnosticados con demencia, entre ellos Bobby Charlton, una de las figuras emblemáticas del fútbol inglés y quien recientemente reveló su diagnóstico.

Preocupación por los más jóvenes

La solicitud de los exfutbolistas va orientada, en especial, a las generaciones más jóvenes. Ellos parten de la base de que menos del 0.001 por ciento de las personas practican fútbol de manera profesional en Inglaterra.

Sin embargo, casi la mitad de los niños de once a quince años juegan este deporte.

Los autores de la solicitud explican que cabecear la pelota entre los 12 y los 18 años significa seis años de comportamiento dañino, por lo mismo exigen que los encargados de los entrenamientos no hagan cabecear a los jóvenes pertenecientes a ese rango etario.

En tanto, los entrenamientos de los más grandes deberían estar limitados a 20 cabezazos por sesión de entrenamiento con un mínimo de 48 horas entre cada una de las sesiones.

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