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¿El gas lacrimógeno genera cambios en la menstruación?

El asesinato de George Floyd a manos de agentes de la policía de Estados Unidos, el 25 de mayo de 2020, desató una ola de protestas en varias ciudades del país con el movimiento contra la brutalidad policiaca y el racismo Black Lives Matter. Una de esas ciudades fue Portland, Oregón, y si bien la mayoría de las protestas fueron pacíficas, posteriormente la policía decidió intervenir utilizando, entre otras armas, gas lacrimógeno.

Según informa The Verge, Lanora Vasquez, residente de la ciudad, no participó en ninguna de esas protestas, pero vivía cerca de donde estas se realizaban y adonde los policías lanzaban botes de gas lacrimógeno con regularidad. El tema es que este gas no se queda confinado en una zona, sino que se propaga, y Vásquez dice que llegó hasta su casa.

Durante y después de las protestas, Vasquez dijo que experimentó cambios en su ciclo menstrual, los cuales incluían manchas severas y calambres considerables. ¿La razón? El gas lacrimógeno. Ella le atribuye esos cambios a la exposición a ese gas, y no está sola: muchas otras mujeres en la ciudad también informaron cambios en el ciclo menstrual después de la exposición a gases lacrimógenos, y creen que los dos aspectos están relacionados.

Matthew Roth / Flickr

Michael Fuller, un abogado en Portland, dice que ha escuchado a un montón de personas que han tenido experiencias similares a la de Vasquez. Él la representa en una demanda presentada en diciembre contra la ciudad de Portland, alegando que los gases lacrimógenos fueron los responsables de los cambios en su ciclo menstrual y pide $10,000 dólares en daños. “Hay una cantidad abrumadora de casos anecdóticos”, dice Fuller.

De hecho, varios informes han relacionado los gases lacrimógenos con los cambios menstruales durante años. Estos cambios no son benignos: los calambres pueden ser debilitantes y, debido a que las alteraciones en los ciclos menstruales a menudo indican un problema médico, las diferencias repentinas pueden ser angustiantes.

Fuller cree que las personas como Vasquez merecen ser compensadas por su sufrimiento, pero él es abogado, no médico. Y reconoce que, si bien muchas personas pueden haber tenido esta experiencia, todavía no se han realizado suficientes investigaciones para demostrar que los gases lacrimógenos causan directamente los cambios menstruales. “Como anécdota, es obvio; científicamente, es menos claro”, dice Fuller.

Asha Hassan, estudiante de doctorado e investigadora de la Facultad de Salud Pública de la Universidad de Minnesota, que analiza el vínculo entre los gases lacrimógenos y la salud reproductiva, realizó un estudio sobre ello.

Hassan y su equipo encuestaron a más de 2,000 personas adultas expuestas a gases lacrimógenos en Portland durante el verano de 2020 y descubrieron que estas dijeron que tenían cambios menstruales.

La investigación, publicada en abril de 2021 en la revista BMC Public Health, encontró que cuanto más expuesta estaba una persona a los gases lacrimógenos (unos pocos días en comparación con un solo día, por ejemplo), más probable era que tuviera interrupciones menstruales como sangrado espontáneo o aumento de calambres. Sin embargo, este estudio aún no puede decir que el gas lacrimógeno sea lo que causó directamente los cambios: la investigación simplemente descubrió una correlación.

Para establecer un vínculo causal, los investigadores necesitarían crear entornos controlados donde las personas estén expuestas a gases lacrimógenos y rastrear lo que les sucede después, un experimento que nunca pasaría una junta de revisión de ética; es por eso que los investigadores se enfocan en rastrear eventos como protestas.

De acuerdo con Hassan, otro aspecto a considerar es que los componentes exactos del gas lacrimógeno con frecuencia son turbios. Las empresas la consideran información patentada, por lo que los científicos no pueden desentrañar qué productos químicos específicamente podrían interactuar con el cuerpo para producir los cambios que informan las personas.

Una mujer con una máscara de gas.

Pero a pesar de la investigación limitada hasta la fecha, la causalidad es lo que el caso de Fuller está tratando de probar. Argumenta que la exposición al gas lacrimógeno fue responsable de los cambios menstruales de su cliente y la claridad científica puede no ser necesaria para que la demanda tenga éxito.

Fuller no necesitará demostrar con un estándar científico que la exposición al gas lacrimógeno causó la interrupción del ciclo menstrual de su cliente. El jurado solo necesitaría decidir si era más probable que el gas lacrimógeno fuera un factor sustancial, y tendrá expertos que puedan testificar en la corte que lo fue.

“Ciertamente fortalecería el caso si la comunidad científica aceptara en general que existe un vínculo causal entre los gases lacrimógenos y la interferencia con los ciclos menstruales”, dice el abogado, “pero nos sentimos muy cómodos con el nivel de evidencia que tenemos”.

Por otro lado, una victoria legal podría llamar más la atención sobre los daños que pueden causar los gases lacrimógenos, lo que impulsaría la financiación de más investigaciones científicas. Si los médicos saben poco sobre cómo se relaciona la exposición a los gases lacrimógenos con los cambios en el ciclo menstrual, saben menos aún sobre los efectos de vivir en áreas afectadas por los gases lacrimógenos, como el caso de Vasquez.

“Lo que este tipo de demanda puede resaltar es la necesidad de continuar trabajando sobre los impactos humanos”, dice Juniper Simonis, bióloga ecológica y evolutiva, toxicóloga y una de las fundadoras del Consorcio de Investigación de Armas Químicas en Portland. “Era alguien que vivía en la zona. Y no tenemos una comprensión general del nivel de impacto que esto podría tener en alguien que vive en estas áreas”.

Una victoria y más acciones legales que se basen en ese precedente también podrían abrir nuevas vías para que los expertos obtengan información sobre los gases lacrimógenos a través de procedimientos legales, como su composición química exacta, por ejemplo.

Según Hassan, tener una comprensión clara de los químicos involucrados ayudaría a los investigadores a tratar de descubrir las formas específicas en que los gases lacrimógenos afectan el cuerpo. En su opinión, cuanto más se centre en el tema, mejor. “Solo tocamos la punta del iceberg aquí al tratar de comprender mejor cuál es la relación entre los gases lacrimógenos y la salud”.

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