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The Medium: poco más que una demo técnica

The Medium
The Medium: poco más que una demo técnica
“The Medium nunca concreta ni explota las ideas que insinúa. Una lástima.”
Pros
  • Tecnológicamente, la idea de los mundos paralelos es llamativa y funciona bien.
  • Las ambientaciones son muy buenas.
Cons
  • La historia es buena, pero los diálogos no siempre están a la altura.
  • Aún para un un juego narrativo, es en extremo sencillo y lineal.
  • A grandes rasgos, promete mucho más de lo que concreta.

El concepto de “gusto adquirido”, en general, tiene una definición muy específica. Se trata de un producto –en este caso, una obra como The Medium– que quizás no tenga potencial de ser algo que guste de inmediato a cualquier persona y que solo el uso o la exposición prolongada puede hacer que la apreciación cambie, aunque sea por familiaridad.

¿Puede The Medium ser un gusto adquirido? Para saberlo, habría que dedicarle más tiempo del que el juego realmente dura. Lo cual, de entrada, se asume algo complicado ya que, una vez terminado, hay prácticamente cero motivos para jugarlo otra vez. The Medium es un juego que tiene buenas intenciones y que se cimenta sobre un detalle tecnológico interesante, pero más allá de eso no tiene mucho que ofrecer porque nunca concreta lo que insinúa.

Inspirado en franquicias clásicas

¿Qué tipo de juego es The Medium? Ni siquiera esa respuesta es sencilla. El juego del estudio polaco se presenta como una aventura narrativa, con una marcada inspiración en las versiones de hace 20 años de Resident Evil o Silent Hill. Y también de alguna manera se sugiere que tiene algo de horror o terror psicológico, dada la ambientación sombría y las temáticas lúgubres.

Pero en realidad, The Medium nunca profundiza en nada. Y no solo eso, sino que termina siendo superficial en la mayoría de sus aspectos, hasta en el recurso más básico: los jump scares. En el juego se controla a Marianne, una mujer que tiene la habilidad de habitar en dos dimensiones, una real y otra sobrenatural. Marianne ha tenido una vida afligida y desde esas problemáticas se mueve la historia; hay que resolver una serie de eventos misteriosos y extraños, tanto en el mundo real como en el sobrenatural, que tiene muchos tintes lovecraftianos.

En lo mecánico, el juego se basa en recorrer una serie de escenarios, en los que se interactúa con un montón de objetos y se resuelven ciertos rompecabezas para poder avanzar. The Medium utiliza un sistema de cámaras fijas que recuerda mucho a los originales Resident Evil, aunque aquí está presente por elección y no por limitación tecnológica, como en los juegos de Capcom.

En realidad, los rompecabezas y desafíos son sencillos, y aquí es donde aparece el primer problema del juego: si se acepta que es una especie de aventura gráfica que no le exige al jugador con situaciones demasiado complejas, The Medium es en extremo sencillo.

Casi todo elemento en el juego es autoexplicativo; todos los objetos tienen un fin cercano y evidente, por lo que uno nunca se queda mirando el inventario para tratar de saber exactamente qué hacer. Lo mismo pasa con las lineas de diálogo (o monólogo) de los personajes, que gran parte del tiempo son obviedades.

The Medium nunca es ambiguo ni trata de dejar algo a la libre interpretación. Aquello no es criticable por defecto, pero como el contexto es importante, pasa que al sumar lo anterior a lo sencillo de las mecánicas y los desafíos, el resultado es un juego insípido, que no ofrece ninguna recompensa muy atractiva.

Un avance tecnológico

Como punto aparte, es necesario hablar sobre el asunto tecnológico más relevante de The Medium. Este juego se anunció en 2012, cuando lo más actual en consolas eran la Xbox 360 y la PlayStation 3. Es evidente que la tecnología de entonces no era suficiente para la idea principal del juego, que es la presentación de dos dimensiones, dos universos distintos donde la protagonista se mueve de manera simultánea (se muestra en pantalla dividida).

Esta idea es interesante… durante las primeras veces que se muestra. Y luego, cuando la novedad se acaba, se convierte en un elemento más del juego que termina dando lo mismo que esté presente o no. Los puzzles relacionados a este sistema se basan siempre en lo mismo: encontrar, en una dimensión, la manera de avanzar por una puerta cerrada a la otra dimensión para que ambas versiones del personaje puedan avanzar. Eventualmente hay algunas variaciones pequeñas, como la “experiencia extrasensorial”, en la que la protagonista se puede mover por la dimensión sobrenatural por un tiempo limitado en el que se debe recoger o interactuar con un objeto.

Ni este tipo de mecánicas ni otras, como la de moverse sigilosamente para escapar de un enemigo, resultan interesantes o llamativas. Los puzzles son demasiado sencillos como para considerarlos como tal, al punto de que una suerte de laberinto en realidad se puede resolver avanzando en linea recta; las bifurcaciones apenas tienen un par de objetos que no sirven de nada más que como contexto extra para la narración.

The Medium es un juego que a todas luces busca importar desde el punto narrativo, pero el gran problema que tiene es que se trata de un videojuego. Y por definición, un videojuego es interactivo, en el que alguna de las partes –narrativa o interactividad– tienen que ser tan buenas que pueden soportar todo el peso del producto incluso si la otra parte es inexistente. Los juegos más brillantes por su mecánica tienen historias descartables, y eso nunca es un problema. Los mejores videojuegos narrativos presumen mecánicas ultrasimples, pero no importa, porque la historia tiene tal fuerza que arrastra a todo lo demás.

En The Medium, no ocurre ni lo uno ni lo otro. Las mecánicas son olvidables porque el diseño de los rompecabezas o las investigaciones es demasiado lineal. La historia es interesante desde la premisa, pero se va cayendo a medida que la protagonista no puede omitir comentario acerca del objeto que recoge, al punto de resolver un desafío con solo tener que escuchar lo que dice (o leer el subtítulo). ¿Espacio para reflexionar un poco sobre lo que se ve en pantalla? Inexistente.

The Medium resulta insípido

La idea de juegos como Resident Evil en su momento era, con todas sus limitaciones técnicas, mostrar una historia digna de una serie o película clase B, y asumirlo sin tapujos; en eso estuvo parte de su éxito, al lograr que personajes en extremo caricaturizados tengan relevancia dos décadas después. Por su parte, The Medium trata de tomarse tan en serio todo el rato, pero termina siendo todo lo contrario: un thriller sin emociones con una historia olvidable dentro de un juego cuyo mayor logro, más allá de su puesta en escena, está en parecer una demo técnica.

The Medium está disponible para PC, y Xbox Series X y S a través de Xbox Game Pass.

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