Análisis del Motorola Defy: resistencia a un precio nunca visto

Motorola Defy
Análisis del Motorola Defy: resistencia a un precio nunca visto
“El Motorola Defy tiene un punto fuerte: ser uno de los teléfonos resistentes más baratos en el mercado”
Pros
  • Resistente a caídas
  • Sumergible
  • Diseño ligero para ser un rugged phone
  • Poco bloatware
  • Buena autonomía
Cons
  • El puerto USB no está cubierto
  • Tiene Android 10
  • Cámaras muy básicas

En junio de 2021, Motorola presentó la renovación de su mítico Defy, un dispositivo que nació en 2010 como uno de los primeros teléfonos resistentes o rugged phones.

Entre algunas de las características con las que el Motorola Defy quiere hacerse un lugar en el acotado sector de los teléfonos resistentes y plantarle cara a rivales como los CAT se encuentra su IP68 de resistencia al agua y polvo, su capacidad de sumergirse hasta 1.5 metros durante 35 minutos y la certificación estándar militar MIL SPEC 810H con la que nos asegura soportar caídas desde 1.8 metros de alto sin romperse (ni siquiera su pantalla).

Veamos qué tal rinde este dispositivo en el día a día, no solo en términos de resistencia, también en el uso común.

Diseño y pantalla

Este teléfono es distinto en su diseño a otros del mercado. No es demasiado grueso ni pesado (234 gramos) y además es bastante más alto (170 x 78 x 11 mm). Si no fuera por su dura trasera de poliuretano termoplástico (que a simple vista parece una carcasa normal) el teléfono podría pasar inadvertido como un dispositivo estándar.

El celular monta una pantalla de 6.5 pulgadas con resolución HD+ y una relación de aspecto de 20:9. No es un display para personas exigentes, pero sí para aquellos que corren el riesgo de romperlo en un dos por tres en sus trabajos, ya que el panel del Motorola Defy cuenta con una capa Corning Gorilla Glass Victus de 0.7 mm de grosor para evitar arañazos y roturas.

En la parte superior del dispositivo está un conector para auriculares clásico de 3.5 mm, mientras que en la inferior hay un altavoz y un puerto USB-C que no tiene solapa protectora, algo extraño al tratarse de un teléfono cuya carta de presentación es poder sumergirse mucho y durante bastante tiempo.

Rendimiento y batería

Este dispositivo tiene un precio de 329 euros y un claro enfoque en el diseño y la resistencia, por lo que no podemos esperar que sea el rey del rendimiento. Aun así, su Snapdragon 662 de Qualcomm apoyado sobre 4 GB de RAM y con 64 GB de espacio interno cumplen con la mayoría de las situaciones a las que podría someterlo un usuario medio. El almacenamiento interno es bastante justo si lo comparamos con los teléfonos del mercado actual, pero el Defy cuenta con una bandeja para expandir su memoria por medio de una tarjeta microSD.
Motorola Defy

Motorola lanzó el Defy con Android 10 en lugar del nuevo Android 11, aunque el fabricante se comprometió a actualizarlo más adelante. Como punto positivo, apenas ofrece bloatware salvo la aplicación de Motorola.

En cuanto al rendimiento de su lector de huellas ubicado en la parte trasera, debo decir que si bien es bastante eficiente y rápido, al encontrarse hundido en la carcasa junto a las cámaras (dentro del mismo módulos) en ocasiones es fácil confundirlo con estas.

El teléfono tiene una batería de 5,000 mAh que, con un procesador poco exigente y una pantalla HD+, debería dar bastantes horas de autonomía, y así fue. El teléfono está más que a la altura en este sentido, ya que dio casi dos días de autonomía con un uso normal. Cuenta con carga rápida de 20 W con la que pasa de 0 a 100 por ciento en poco más de una hora. No es la más rápida del mercado, pero no está mal.

Cámaras muy básicas

Como era de esperar, las cámaras no son el punto fuerte de este teléfono, aunque en 2021 sorprende encontrar una configuración tan básica. El teléfono tiene tres sensores, uno de 48 MP con apertura f/1.8, otro de 2 MP con apertura f/2.4 para macro y un tercer sensor de profundidad de 2 MP con apertura f/2.4 (para el modo retrato mediante enfoque selectivo).

Los resultados con la cámara principal son bastante justos y solo dan resultados buenos con tonos uniformes cuando nos encontramos en un entorno con buena luz natural. El nivel de nitidez no es muy bueno y en cuanto la luz disminuye un poco el ruido toma todo el control. Por secuencia, las fotos de noche no son mejores, el ruido es el protagonista y la nitidez brilla por su ausencia.

El modo macro de la cámara (tanto en foto como en video) tampoco es muy resolutivo; es más sencillo y da mejor resultado realizar este tipo de fotos con el lente principal. En cuanto al modo retrato, el desenfoque cumple su misión: no es demasiado artificial y los bordes se ven bastante definidos.

La cámara frontal de 8 MP también cumple dentro de lo esperado con buena luz, colores naturales y un modo retrato equilibrado. Eso sí, en interiores o con ausencia de luz el ruido ensucia mucho la calidad.

Conclusiones

El Motorola Defy tiene un punto fuerte: ser uno de los teléfonos resistentes más baratos que ha salido al mercado. Su batería es a prueba de bombas por no hablar de su dureza y resistencia (lo lancé varias veces contra el suelo y no tiene ni un rasguño).

Sin embargo, el precio a pagar por tener un teléfono resistente de bajo costo (329 euros en España) son los recortes en otros aspectos que para muchos usuarios pueden ser importantes, como la pantalla o el sistema de cámaras.

No obstante, si quieres un teléfono muy resistente al precio más bajo posible, el Motorola Defy es la mejor opción —por no decir la única— que encontrarás. Si eres más exigente en otros aspectos tendrás que dar el salto a modelos como el CAT S62 Pro, pero claro, este duplica el precio del Defy.

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