La próxima revolución tecnológica dependerá de las pantallas flexibles

Hace aproximadamente 10 años, empezamos a notar cómo nuestros flip phones favoritos como el Motorola Razr empezaban a ser remplazados por los “teléfonos inteligentes”. Muchos optaron por hacer la transición poco a poco, utilizando un Blackberry que continuaba teniendo botones físicos, pero permitía navegar por la web, teniendo una pantalla más grande.

Lo interesante es que la clave para hacer esta transición no fue el hardware, sino la masificación de la red de datos móviles que nos permitían acceder a la internet y hacer cosas completamente nuevas. Para hacer un símil, de nada sirve tener televisores 4k u 8k, si no existe contenido de esa resolución para disfrutar.

Después de ir al CES 2019, presiento que estamos cerca de ver un nuevo cambio de era en la conectividad móvil. Y no se trata solamente de la supuesta inminente llegada de la red 5G, sino que en esta ocasión hay que dar algo de mérito a los avances en la tecnología de pantallas.

Vimos más de un dispositivo con pantalla plegable que muestra que el futuro de los aparatos que cuentan con pantallas está a punto de cambiar. En los últimos días, he recodado frecuentemente una escena de una poco popular serie de ciencia ficción que fue lanzada en el 2009 llamada Caprica donde, para sorpresa de muchos, una de las protagonistas saca de su bolso lo que parece ser un pergamino, lo desenrolla y termina utilizándolo como si fuera una tableta.

En el 2009, las pantallas plegables o enrollables eran ciencia ficción y nunca pensé que llegara a ver algo así. Pero 10 años han pasado y debo admitir que es posible que en una década podamos tener aparatos similares. No, no como en Caprica pero sí algo similar, aunque un poco más grueso.

En CES 2019, no solamente confirmamos que Samsung lanzará un teléfono con la pantalla flexible Infinity Flex Display en la primera mitad de este año, sino que también pudimos ver tecnología similar en el nuevo televisor de LG Signature OLED TV R, que se enrolla para guardarse, así como el teléfono Flexpai de Royole que ya se está vendiendo en China y que mostramos en vivo desde las instalaciones del Centro de Convenciones de Las Vegas.

Seguramente necesitaremos unos 4 o 5 años más para que estos aparatos sean cada vez más delgados, flexibles y atractivos en versión móvil. Por ahora, lo que trae el 2019 en pantallas parecen ser los primeros pasos para una revolución en el hardware de muchos dispositivos, además de ser la base para cambiar la forma en que utilizaremos la tecnología en un futuro.

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