La disputa entre TCL y Samsung por la denominación “Mini LED” llegó a los tribunales de Estados Unidos y abrió un debate que podría afectar a toda la industria de televisores. La compañía china acusa a su rival surcoreana de promocionar algunos modelos económicos de la serie M como televisores Mini LED, pese a que, según su denuncia, no contarían con los componentes necesarios para ofrecer las ventajas asociadas a esa tecnología.
La demanda fue presentada por TTE Technology, filial de TCL en Norteamérica, contra Samsung Electronics America ante un tribunal federal del Distrito Central de California. El caso se centra principalmente en los modelos M70H, M80H y M90H, comercializados por Samsung durante 2026. TCL sostiene que estos equipos utilizan una retroiluminación LED convencional y que la empresa habría reutilizado diseños de menor costo para venderlos bajo una categoría considerada superior.
En un televisor Mini LED, la pantalla continúa siendo de tipo LCD, pero incorpora una cantidad mucho mayor de diodos luminosos de menor tamaño. Estos componentes suelen distribuirse en zonas independientes que pueden regularse de manera individual mediante atenuación local. El objetivo es mejorar el contraste, aumentar el brillo y producir negros más profundos que los de un televisor LED tradicional.
Precisamente, TCL afirma que los televisores cuestionados no ofrecen ese sistema avanzado de control. De acuerdo con las acusaciones, los LED funcionarían de forma agrupada, sin las múltiples zonas de atenuación que normalmente se relacionan con el concepto Mini LED. La empresa también asegura que los modelos carecerían de otros elementos habituales en ciertos televisores de esta categoría, como filtros de puntos cuánticos o una arquitectura de retroiluminación más sofisticada.
Samsung, por su parte, rechaza las acusaciones. La compañía afirmó que respalda plenamente la calidad y la precisión de las descripciones de sus productos y que se defenderá enérgicamente durante el proceso judicial. Hasta ahora, la empresa no ha aceptado que la serie M utilice una denominación incorrecta.
El conflicto también pone de relieve la falta de una definición técnica universal para el término “Mini LED”. Aunque los consumidores suelen asociarlo con retroiluminación Full Array Local Dimming, mayor cantidad de zonas y mejor control de la luz, los fabricantes pueden emplear criterios diferentes al presentar sus productos. Esta ausencia de estándares deja espacio para que una misma etiqueta describa televisores con prestaciones muy distintas.
La controversia resulta especialmente relevante porque Samsung utiliza Mini LED en productos de distintas gamas. Sus televisores Neo QLED de mayor precio emplean una arquitectura más avanzada, mientras que la demanda de TCL apunta a los modelos M, que parten de precios cercanos a los 300 dólares en tamaños pequeños y alcanzan aproximadamente los 2.300 dólares en versiones de 100 pulgadas.
TCL solicita que Samsung deje de utilizar la denominación en los equipos denunciados, publique publicidad correctiva y pague una compensación económica, cuyo monto todavía no ha sido definido. La compañía china también sostiene que la estrategia de Samsung afectó su posición en el mercado estadounidense de televisores Mini LED.
El caso podría obligar a la industria a explicar con mayor precisión qué tecnología incorpora cada pantalla. Mientras el tribunal analiza las acusaciones, los compradores deberían revisar especificaciones como el número de zonas de atenuación, la presencia de retroiluminación Full Array y el tipo de panel, en lugar de confiar únicamente en la etiqueta comercial. La disputa, en definitiva, no solo enfrenta a dos fabricantes: también cuestiona cuánto puede significar una palabra tecnológica cuando no existe un estándar común que la respalde.