Segundos antes de las 20:28 del 12 de agosto de 2026, Danny León comenzó a rodar con su skate por la meseta aragonesa. Aunque llevaba 10 minutos haciendo maniobras mientras el eclipse avanzaba, el dos veces olímpico sabía que contaba con apenas 30 segundos para obtener la imagen soñada: «Quería el anillo completo», confesó sobre su vídeo, convertido en una de las estampas históricas del eclipse que hipnotizó a media España.
Al tercer intento, y con la ventana de tiempo cerca de agotarse, consiguió el «truco perfecto»: él, su tabla, la rampa y la Luna ocultando por completo al Sol. Lo que muchos vieron como un instante mágico fue, en realidad, el resultado de más de un año de planificación, ensayos y un esfuerzo colectivo que desafió las probabilidades.
Una idea que nació de una frase casual
Hasta llegar a esa icónica estampa hay que remontarse más de un año atrás. Danny y Jaicano, fotógrafo, pasaban horas haciendo fotos con la Luna y el Sol. Poco después, Gochi Estrella, el cámara con el que trabaja el patinador y que sabía que iba a haber un eclipse en España, pronunció la típica frase que convierte una idea loca en una meta común: «¿Y si hacemos algo ese día?».

Ese «algo» empezó a coger forma cuando Jaicano, «bastante friki de estas movidas», según León al diario El Mundo, encontró una localización. Junto a Estrella la visitó para confirmar que era el sitio perfecto. El pueblo elegido: Novales, a 15 kilómetros de Huesca, en pleno corazón de la España vaciada.
Sin patrocinadores, pero con un equipo de ocho
El siguiente paso era buscar patrocinadores para un proyecto que implicaba un pequeño equipo de ocho personas, desde los cámaras hasta los responsables de crear la estructura ad hoc para que todo saliera a la perfección. «No nos apoyó ninguna marca», confiesa León. Lejos de echarse para atrás, decidió seguir adelante: «Quisimos hacerlo igualmente».
Un plural que no es una mera formalidad. Es el reconocimiento al trabajo de un equipo que quiso sacar adelante el proyecto costase lo que costase. «Todo ha sido posible por la aportación de cada uno, sin ayuda ninguna, durmiendo en el coche, en el campo a oscuras, cenando tortilla del Mercadona… fue brutal», resume con el subidón en el cuerpo todavía.
En ese equipo estaban Sergi y Quique de SBRamps, empresa especializada en crear rampas para patinadores como la que ha usado el madrileño en el vídeo. Su empresa fue la encargada de crear la pasarela, traída desde Barcelona, para que Danny «pudiera volar y hacer el truco con el skate».
24 horas de ensayos en la oscuridad
Tras localizar al dueño del terreno, para que les diera permiso para limpiarlo de piedras y obstáculos, instalaron el día antes del eclipse la rampa y el camino de madera que Danny usaría para coger velocidad.
Veinticuatro horas antes de que la Luna ocultara al astro rey, Danny estuvo ensayando y el resto haciendo pruebas de fotografía y vídeo. «Ellos estaban a 500 metros», apunta. Una videollamada de WhatsApp era el nexo entre el skater, los chicos de la rampa y Gochi, Ana Amor, Antonio y Rafa Black, encargados de la parte audiovisual.
Unos focos tras la pasarela ayudaron a perfilar la estructura y a Danny, envueltos ambos en la oscuridad del eclipse. La vestimenta era el toque final. «Voy siempre de blanco, es una de mis señas», rememora.
El momento del anillo: tres intentos, una imagen histórica
«Probé siete o ocho trucos distintos antes del eclipse, pero en el momento del anillo nos daba tiempo a tres», recuerda. En situaciones normales habría hecho dos. Gracias a los creadores de la estructura, que le impulsaban con una cuerda para ganar velocidad, llegó a ese trío de maniobras. «Se tenían que esconder tras tirar de la cuerda», rememora.
Los trucos no estuvieron exentos de dificultades, tanto por su parte, con problemas de «viento, poca visibilidad, piedras…», como del equipo audiovisual, que tenía que trabajar «muy rápido para poner los parámetros en la cámara» para que saliera bien. «Muchas cosas podían salir mal», añade.
El resultado: un truco «difícil y vistoso» que llegó al límite. «Justo es el del momento del vídeo, en el que se ve como un anillo de fuego», dice.
Zoeh, la perra que también fue protagonista
Cuando vieron el resultado, sabían que era especial, pero no que llegaría a las cotas que ha alcanzado, con un veredicto unánime: es una de las imágenes. «Sabíamos que podía llegar a un millón de visualizaciones, pero está siendo una locura».
Danny y su equipo todavía están asimilando el subidón de una jornada histórica. «Es lo más diferente que he hecho en mi carrera, había más posibilidades de que saliera mal de que saliera bien, pero salió perfecto». Zoeh, la perra que acompaña a Danny a los campeonatos y que sube con él al podio, tampoco faltó: «El skate y mi perra son mis pilares y mi motivación».
Por qué esta imagen capturó la imaginación colectiva
La fotografía de Danny León durante el eclipse total del 12 de agosto de 2026 se convirtió en viral porque combina elementos únicos: un fenómeno astronómico histórico (el primer eclipse total visible desde la península ibérica en más de 100 años), la España vaciada como escenario, el deporte extremo y la compañía de Zoeh, su perra.
El eclipse, que duró 138 segundos en su fase total y recorrió el 40% del país, dejó imágenes espectaculares en 36 provincias, pero ninguna capturó la esencia del momento como esta: un skater en pleno vuelo, con el anillo de fuego como telón de fondo, en un pueblo de 15 kilómetros de Huesca.
La imagen no solo documenta un evento astronómico; cuenta una historia de perseverancia, trabajo en equipo y pasión por el skate. Y lo hace sin patrocinadores, sin grandes presupuestos, solo con la determinación de un equipo que creyó en una idea loca.