Reed Hastings, el hombre que transformó un modesto servicio de alquiler de DVD por correo en uno de los imperios del entretenimiento más poderosos del mundo, anunció este jueves su salida definitiva del directorio de Netflix. La compañía confirmó en una carta enviada a sus accionistas que Hastings no buscará la reelección en la junta anual de junio, poniendo así fin a una era que duró casi 29 años.
Hastings cofundó Netflix en 1997 junto a Marc Randolph, y desde entonces lideró su evolución desde el negocio físico de DVD hasta convertirse en una plataforma de streaming con presencia en más de 190 países y una valoración de mercado que supera los 450.000 millones de dólares. Su visión anticipó el cambio en los hábitos de consumo audiovisual y, en gran medida, redefinió la industria televisiva global.
En su carta a los inversores, Hastings señaló que la empresa se encuentra hoy «tan sólida» que puede permitirse enfocarse en nuevos proyectos personales, entre los cuales destaca su labor filantrópica. A diferencia de lo que suele ocurrir en estos casos, la compañía fue enfática en aclarar que la partida no responde a ningún tipo de desacuerdo interno, según consta en la documentación enviada a la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos (SEC).
«Netflix cambió mi vida de muchas maneras, y mi recuerdo favorito de todos los tiempos fue enero de 2016, cuando permitimos que casi todo el planeta disfrutara de nuestro servicio», dijo hoy el actual presidente del gigante del streaming, al anunciarse su salida junto con los últimos resultados de resultados de la compañía.
La noticia llegó en un momento particular para Netflix. La empresa atravesó recientemente la frustración de perder una megaoperación de 72.000 millones de dólares con Warner Bros. Discovery, aunque logró recuperar el rumbo financiero gracias, en parte, a la indemnización recibida por la ruptura de ese acuerdo, que impulsó un crecimiento del 86% en sus beneficios trimestrales.
Tras el anuncio, las acciones de Netflix registraron una caída de aproximadamente un 8%, reflejando la inquietud de los mercados ante la salida de una figura tan asociada al ADN de la compañía.
Con su partida, Hastings deja una empresa que él mismo reconoce como madura, con liderazgo propio y capacidad de navegar sola. Ahora se abre un nuevo capítulo tanto para el ejecutivo como para la plataforma que lleva su sello fundacional.