¿Por qué Tiger King 2 enfrenta una demanda?

La miniserie documental Tiger King: Murder, Mayhem and Madness (Rey Tigre: asesinato, caos y locura) se estrenó en Netflix el 20 de marzo de 2020 y rápido se transformó en uno de los contenidos más vistos en la plataforma durante la pandemia.

Esta se mantuvo entre las 10 mejores durante varias semanas y, de acuerdo con la consultora Nielsen, consiguió 34.3 millones de espectadores en los primeros 10 días de su estreno.

El documental de siete capítulos abarca el conflicto entre el polémico comerciante de grandes felinos y dueño de un parque de animales en Oklahoma, Joseph Maldonado-Passage —más conocido como Joe Exotic o Tiger King— y la dueña de un santuario de estos animales en Florida, Carole Baskin.

Su rivalidad terminó con Joe Exotic en prisión, donde cumple una condena de 22 años por crímenes que incluyen intentar contratar a una persona para matar a Baskin y otros relacionados a las especies en peligro. Maldonado-Passage está detenido en una prisión federal en Fort Worth, Texas.

Aun así, la serie tendrá una segunda temporada que se estrenará el 17 de noviembre. Esta también se conformará de siete capítulos y contará con la participación de Joe Exotic hablando por teléfono.

A quien no veremos en esta nueva temporada es a Carole Baskin, quien no quedó contenta con lo que se mostró en el documental del año pasado. De hecho, Baskin demandó a Netflix para evitar el uso de entrevistas y metraje que la involucre en una próxima secuela.

Tiger King

Carole Baskin presentó la demanda ante un tribunal de Florida el 1 de noviembre, con la cual pide que se le prohíba a Netflix “cualquier uso de las imágenes de los Baskin y del santuario Big Cat Rescue en Tiger King 2 o en cualquier promoción o publicidad relacionada”.

En su demanda, Baskin afirma que Royal Goode Productions Inc., que produjo Tiger King para Netflix, la llevó a ella y a su esposo Howard Baskin a creer que sus imágenes se usarían en un solo documental. Además, asegura que la primera serie dio una impresión falsa del trabajo de Big Cat Rescue y acusó injustamente a los Baskins de abuso animal.

“La serie Tiger King 1 intentó sugerir erróneamente que Big Cat Rescue abusó de sus animales manteniéndolos en jaulas muy pequeñas sin dejar en claro que los animales realmente residen en recintos expansivos”, afirman los documentos legales.

Baskin también objeta su representación en la primera serie, en especial la insinuación de que tuvo algo que ver con la misteriosa desaparición de su anterior esposo, Don Lewis, en 1997, quien fue declarado muerto en 2002 pero cuyos restos no han sido encontrados.

“Los Baskins creían que cualquier secuela, aunque fuera detestable, no incluiría ninguna de sus imágenes. Tiger King 1 fue particularmente dura e injusta en sus representaciones de los Baskins y Big Cat Rescue”, dice la demanda.

Sin embargo, Netflix respondió que Baskin y su esposo acordaron de manera explícita y por escrito que el material grabado en el santuario podría usarse en el futuro.

Además, los abogados de Netlix afirman que alterar la secuela equivale a una restricción previa inconstitucional del derecho a la libertad de expresión y que los Baskins solo pueden demandar por daños y perjuicios después de que la serie se emita.

La abogada de Netflix, Rachel Fugate, comentó en los documentos judiciales: “Los acusados ​​no necesitaron obtener una autorización de los demandantes para usar las imágenes en Tiger King 2 o en sus avances promocionales. [Los Baskin] no pueden hacer ningún reclamo, y mucho menos uno que pueda evadir las protecciones de los acusados ​​de la Primera Enmienda”.

Los abogados de Netflix también han dicho que Baskin ha utilizado la popularidad de Tiger King para sus propios fines publicitarios, incluso apareciendo en el programa Dancing With The Stars de ABC y esencialmente se convirtieron en un “fenómeno de la cultura pop” gracias a la serie.

De cualquier manera, los Baskin piden al tribunal que intervenga en este conflicto antes del 16 de noviembre, un día antes del estreno de la segunda temporada, aunque el juez federal de Tampa que supervisa la demanda todavía no ha emitido un veredicto sobre la demanda.

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