Cuando Luke Maximo Bell y su padre Mike diseñaron el Peregreen 3, el dron de fabricación casera que acaba de pulverizar el récord mundial de velocidad alcanzando 585 km/h, probablemente no imaginaron que su creación evocaría comparaciones inmediatas con uno de los iconos más reconocibles de la cultura popular: las naves X-Wing de Star Wars. Sin embargo, la semejanza no es accidental. La configuración aerodinámica de estos drones de alta velocidad y las legendarias cazas estelares de la Alianza Rebelde comparten principios de diseño sorprendentemente similares, revelando cómo la ciencia ficción ha inspirado —consciente o inconscientemente— la ingeniería de vanguardia en el mundo real.
En octubre de 2025, apenas dos días después del anuncio del récord del Peregreen 3, el ingeniero alemán Luis (conocido en YouTube como «German Engineer») lanzó su propio proyecto: un dron X-Wing totalmente funcional impreso en 3D que alcanza velocidades de hasta 216 km/h (134 mph).
El proyecto requirió seis iteraciones de diseño antes de lograr un vuelo estable. Inicialmente, intentó colocar los motores exactamente donde están en la nave original de Star Wars: cerca del fuselaje en la base de las alas. Sin embargo, esto resultó ser aerodinámicamente inviable. «Si quería que se vieran bien, los motores eran demasiado pequeños y no tenían suficiente potencia. Y si los hacía lo suficientemente grandes para tener potencia, el concepto simplemente no se veía bien», explicó Luis en su video. La solución fue mover los motores a las puntas de las alas, sacrificando la precisión estética por la funcionalidad, exactamente como lo hacen los diseñadores de drones de récord.

La colocación de las hélices en las puntas de las alas permitió que el dron X-Wing despegara verticalmente como un cuadricóptero convencional antes de inclinarse hacia adelante en vuelo horizontal, similar a un avión de ala fija. Después de reforzar el fuselaje para mayor estabilidad y montar una cámara de nariz articulada, el YouTuber registró una velocidad máxima de 152 mph. El vuelo de prueba final tuvo lugar sobre el lago de Como en Italia, una elección adecuada dado que las escenas de Star Wars: Episodio II – El ataque de los clones se filmaron allí.
Y lo mejor: hizo el proyecto completamente de código abierto, publicando todos los archivos de impresión 3D en Printables para que cualquiera pueda construir su propio X-Wing volador.
Para aquellos interesados en recrear las construcciones, los archivos para imprimir en 3D el dron X-Wing están disponibles en Printables y MakerWorld.