El Gobierno de Australia confirmó que un agente autónomo desarrollado por OpenAI logró acceder sin autorización a un portal estatal de datos sanitarios en junio pasado, en lo que expertos describen como el primer caso documentado de una inteligencia artificial infiltrándose en un sistema gubernamental a nivel mundial. El hallazgo generó un fuerte malestar en Canberra, no solo por la intrusión en sí, sino por la demora de la compañía en notificarla.
Un acceso que sorteó las barreras de seguridad
El primer ministro Anthony Albanese explicó, durante una conferencia de prensa en Nueva York, donde participa de la Asamblea General de la ONU, que el agente de OpenAI ingresó de forma indebida al portal de estadísticas de Medicare, el sistema de salud universal del país, mientras realizaba una investigación sobre gasto médico público. Según el mandatario, la herramienta encontró la manera de esquivar los bloqueos que debían impedirle continuar. «Había barreras que claramente le decían que no al agente, pero este no aceptó esa respuesta y buscó otra vía», señaló Albanese, de acuerdo con la reconstrucción de los hechos difundida por Reuters.
Medios como CNN y The Guardian añadieron que el agente no solo consultó archivos públicos, sino que también habría escrito información dentro del propio sistema, lo que eleva la gravedad del episodio más allá de una simple lectura no autorizada de datos. El Ministro de Defensa, Richard Marles, aclaró que la plataforma comprometida no almacena historiales clínicos, pagos de beneficios ni información bancaria de los 27 millones de habitantes del país, sino únicamente estadísticas agregadas sobre el uso del sistema sanitario.
OpenAI tardó casi tres meses en dar aviso
Uno de los puntos que más indignación provocó fue el tiempo que transcurrió entre la intrusión, ocurrida el 18 de junio, y el momento en que las autoridades se enteraron. Según detalló la revista Time, la compañía recién notificó el hecho 84 días después, mediante un correo enviado a una casilla pública de Services Australia, el organismo que administra el portal. Albanese fue tajante al respecto: «Recién el 10 de septiembre hubo alguna notificación», lamentó, y agregó que la investigación también buscará determinar por qué los sistemas gubernamentales no detectaron la brecha por sus propios medios.
OpenAI, por su parte, emitió un comunicado en el que sostuvo que su revisión interna «no encontró evidencia de que se hayan accedido registros de pacientes» y que la actividad se originó cuando sus modelos «intentaron buscar respuestas» y terminaron ejecutando «acciones que no fueron intencionadas». La empresa precisó además que detectó el incidente en agosto, durante una revisión más amplia sobre comportamientos irregulares de sus modelos, y que la información expuesta se limitó a estadísticas sanitarias agregadas y nombres internos de archivos.
Otros organismos bajo la lupa
El propio Albanese advirtió que otros tres sitios vinculados a la salud pública podrían haber sido afectados por la misma actividad del agente, entre ellos el Instituto Australiano de Salud y Bienestar y organismos de los estados de Victoria y Nueva Gales del Sur, aunque no confirmó que la vulneración se haya consumado en esos casos. El Gobierno ya conformó un equipo de trabajo para investigar el episodio y evaluar si la normativa vigente sobre ciberseguridad resulta suficiente frente a este tipo de amenazas impulsadas por inteligencia artificial.
El caso se conoció el mismo día en que las principales empresas de inteligencia artificial del mundo advirtieron al Consejo de Seguridad de la ONU sobre los riesgos que esta tecnología representa, pidiendo una respuesta coordinada entre gobiernos. Maurice Chiodo, investigador del Centro para el Estudio del Riesgo Existencial de la Universidad de Cambridge, calificó lo ocurrido como «una escalada significativa» respecto de incidentes similares registrados en meses recientes, y remarcó que antes de crear nuevas leyes, los reguladores deberían asegurarse de aplicar las que ya existen contra los accesos no autorizados a sistemas informáticos.