OpenAI anunció este lunes la creación de un organismo asesor externo, integrado exclusivamente por matemáticos de primer nivel, con el objetivo de supervisar y opinar sobre los resultados que su inteligencia artificial viene generando en el terreno de las matemáticas puras. La entidad, denominada Grupo Asesor sobre Matemáticas e Inteligencia Artificial, funcionará bajo el alero del Instituto de Estudios Avanzados (IAS) de Princeton, Nueva Jersey, uno de los centros de investigación científica más prestigiosos del mundo.
Según la publicación oficial de la compañía, el propósito de esta instancia es «servir de puente hacia la comunidad matemática y el público en general, otorgándole a los especialistas una voz real en la dirección que tome la empresa». La medida llega apenas dos semanas después de que OpenAI sorprendiera al mundo académico al anunciar, de forma bastante repentina, una supuesta resolución parcial del problema de existencia y suavidad de Navier-Stokes, uno de los siete Problemas del Milenio catalogados por el Instituto Clay de Matemáticas, cada uno con un premio de un millón de dólares.
Un logro que generó controversia
De acuerdo con la propia empresa, el hallazgo fue producido por un sistema interno —más potente que su modelo público GPT-6 Astra— que coordinó a unos 10.000 agentes de inteligencia artificial trabajando en paralelo durante 88 horas continuas [web:8]. El resultado, verificado formalmente mediante el lenguaje de programación Lean, demostraría que un fluido inicialmente uniforme puede desarrollar una singularidad en un tiempo finito, resolviendo dos de los cuatro enunciados exigidos por el Instituto Clay para dar por zanjado el problema.
No obstante, el ritmo vertiginoso de estos anuncios no cayó bien entre buena parte de la comunidad científica. A comienzos de septiembre, un grupo de 25 matemáticos ganadores de la Medalla Fields firmó una carta abierta advirtiendo que los laboratorios de inteligencia artificial estarían compitiendo entre sí de manera imprudente para adjudicarse la resolución de problemas históricos, poniendo en riesgo la validación rigurosa que exige el trabajo académico.
Ahora, además de aquel resultado sobre Navier-Stokes, OpenAI asegura que el mismo sistema interno ya resolvió más de un centenar de problemas abiertos adicionales, distribuidos en casi todas las ramas de las matemáticas.
Nueve nombres de peso, sin poder de decisión
El nuevo panel quedó conformado por nueve figuras reconocidas del ámbito matemático, entre ellas Timothy Gowers, Edward Witten, Martin Hairer y Camillo De Lellis, este último el único integrante que también firmó la carta de los medallistas Fields. Los miembros no recibirán remuneración alguna, pero conservan la libertad de expresar públicamente sus opiniones, ofrecer recomendaciones sin que se las pidan y decidir de manera autónoma quién se incorpora al grupo.
Eso sí, la función del panel se limita estrictamente a lo consultivo: no tendrá injerencia para frenar ni redirigir el ritmo de las investigaciones matemáticas internas de OpenAI. La propia empresa lo deja claro en su comunicado, al señalar que «el grupo no será responsable de asesorar sobre el ritmo de nuestro progreso interno en matemáticas». El IAS reforzó esa idea en su propio comunicado, aclarando que ni ellos ni el nuevo grupo poseen poder de decisión sobre ninguna empresa de inteligencia artificial, ya que la responsabilidad final de cada decisión seguirá recayendo en la compañía correspondiente.