OpenAI no solo quiere liderar el desarrollo de la inteligencia artificial, también pretende influir en cómo se reorganizará el trabajo y la economía en la era de la superinteligencia. En un documento de política titulado Industrial Policy for the Intelligence Age: Ideas to Keep People First, la compañía advierte que los avances en IA podrían transformar de forma drástica el mercado laboral y concentrar aún más la riqueza, a menos que los gobiernos actúen con anticipación.
Entre las propuestas más llamativas está la recomendación de impulsar pilotos de semana laboral de cuatro días y 32 horas, sin reducción de salario, siempre que las empresas mantengan los niveles de producción y servicio gracias a los aumentos de productividad que aporta la IA. OpenAI sugiere que los gobiernos ofrezcan incentivos a las compañías que experimenten con este modelo y conviertan esos ensayos en reducciones permanentes de la jornada si los resultados son positivos.
El documento también aborda la cuestión fiscal: la empresa plantea que los Estados deberían ir disminuyendo su dependencia de los impuestos sobre el trabajo –como las cotizaciones y tributos sobre salarios– y desplazarse hacia gravámenes sobre las ganancias corporativas y el capital. En esa línea, no descarta la creación de impuestos específicos sobre el “trabajo automatizado”, una suerte de tasa a los sistemas que reemplacen tareas humanas, con el fin de compensar eventuales pérdidas de empleo.
Otra idea relevante es la creación de un fondo de riqueza pública alimentado por los beneficios extraordinarios de la IA, que permitiría distribuir parte de esas ganancias entre la población a través de transferencias directas u otros mecanismos de protección social. Paralelamente, OpenAI propone reforzar las redes de seguridad existentes, como los seguros de desempleo, para que puedan ampliarse automáticamente en momentos de disrupción tecnológica fuerte.
Las recomendaciones se publican en un contexto de creciente debate sobre si la IA reducirá la jornada o, por el contrario, intensificará el trabajo. Estudios recientes muestran que, en la práctica, muchas empresas han utilizado estas herramientas para aumentar la productividad pero también la carga laboral, incluyendo más horas de trabajo productivo en fines de semana. Frente a esa realidad, la hoja de ruta de OpenAI intenta ofrecer un marco regulatorio que vincule los beneficios de la automatización con mejores condiciones de vida, y no solo con mayores márgenes de ganancia para el sector tecnológico.