Microsoft lanzó a comienzos de agosto la actualización acumulativa KB5121003 para Windows 11, pensada principalmente para corregir más de cuatrocientas vulnerabilidades de seguridad. Sin embargo, poco después de su llegada, numerosos usuarios comenzaron a reportar problemas serios en sus computadoras, entre ellos cierres inesperados de videojuegos, reinicios del sistema y fallas al iniciar sesión.
De acuerdo con reportes recogidos por Windows Latest, los títulos más afectados son ARC Raiders y The Finals, ambos desarrollados por el estudio sueco Embark Studios. La compañía confirmó a través de un mensaje en Discord que el problema no proviene de sus propios juegos ni de sus controladores, sino de un conflicto de compatibilidad generado por la actualización con un archivo llamado inpoutx64.sys, un controlador de acceso a puertos de nivel de kernel utilizado por diversas utilidades de hardware de terceros.
Ese conflicto provoca que el sistema se congele o se reinicie en pleno desarrollo de una partida, en algunos casos de manera repetida durante una misma sesión. Entre los mensajes de error más comunes figuran «Hang detected on GameThread» y «EXCEPTION_ACCESS_VIOLATION». Según explicó Embark, la actualización habría endurecido la validación de controladores a nivel de kernel, lo que dejó al descubierto fallos que antes pasaban inadvertidos en ese tipo de software.
Los inconvenientes no se limitan a los videojuegos. También se han reportado caídas repentinas en la tasa de refresco de los monitores, pantallas negras, comportamientos erráticos del HDR y, en algunos casos, la eliminación o corrupción de la clave de acceso mediante PIN de Windows Hello, lo que obliga a los usuarios afectados a configurar un nuevo PIN cada vez que reinician el equipo.
Hasta el momento, Microsoft no se ha pronunciado públicamente sobre el problema ni ha confirmado si trabaja en una solución definitiva. Embark, por su parte, aseguró que buscará una corrección a largo plazo, aunque todavía no entregó una fecha concreta para resolverlo.
Mientras llega una respuesta oficial, existen dos caminos para los usuarios afectados. El primero consiste en eliminar el controlador conflictivo mediante el símbolo del sistema, ejecutando como administrador los comandos «sc stop inpoutx64» y «sc delete inpoutx64», y borrando después el archivo inpoutx64.sys ubicado en la carpeta C:WindowsSystem32drivers. El segundo, más drástico, es desinstalar directamente la actualización desde Configuración, Windows Update, Historial de actualizaciones y Desinstalar actualizaciones, aunque esto implica quedar temporalmente sin los parches de seguridad que trae consigo KB5121003, por lo que solo se recomienda en casos de afectación severa.
Especialistas coinciden en que, antes de recurrir a la desinstalación completa del parche, conviene identificar si el equipo tiene instalado ese controlador problemático, ya que suele provenir de programas de terceros y no del propio sistema operativo. Se espera que Microsoft emita una corrección específica en futuras actualizaciones para resolver el conflicto sin comprometer la seguridad de los equipos.