Si buscas un solo ejemplo que resuma todo lo que anda mal en Windows 11, no necesitas mirar muy lejos: basta con abrir la aplicación de Clima. Este pequeño widget, que debería limitarse a decirte si hoy vas a necesitar paraguas, se ha convertido en el chivo expiable perfecto de los problemas estructurales que Microsoft aún no resuelve en su sistema operativo.
Un widget que pesa como un videojuego
Según un análisis de Windows Latest, la app de Clima de Windows 11 puede consumir más de 1.2GB de memoria RAM apenas se abre, sin que el usuario haga nada más que mirarla. La cifra no es un caso aislado: pruebas independientes confirmaron patrones similares, con un uso que oscila entre 500MB en reposo y picos de hasta 1.6GB al navegar mapas o pronósticos.
Para poner esto en perspectiva, la aplicación equivalente de Apple en macOS usa apenas 246.7MB de RAM, según la misma investigación de Windows Latest. Es decir, la versión de Windows consume hasta cinco veces más memoria que su contraparte de Cupertino, para ofrecer, en esencia, la misma información: temperatura, radar y pronóstico por horas.
El motivo: no es una app, es un sitio web disfrazado

La raíz del problema, es que la app de Clima de Windows 11 en realidad es el servicio MSN Weather, renderizado a través de WebView2 y ejecutando hasta ocho o nueve procesos Chromium simultáneos. En otras palabras, no es un programa nativo y liviano, sino una página web que finge ser una aplicación de escritorio, con toda la sobrecarga de memoria que eso implica.
Y como si el gasto de RAM no fuera suficiente, la aplicación también muestra publicidad de terceros —desde calzado hasta seguros médicos— junto a los datos meteorológicos, precisamente porque hereda los anuncios de la red MSN. Un usuario de Reddit, resumió el fastidio colectivo: «es ridículo que paguemos por un sistema operativo premium y sigamos recibiendo anuncios dentro de apps nativas básicas como Clima».
Un problema que llega en el peor momento
Lo que convierte este caso en algo más que una anécdota es el contexto: Microsoft atraviesa lo que la prensa especializada llama la «crisis de RAM», un escenario en el que los fabricantes de laptops están volviendo a lanzar equipos con solo 8GB de memoria para contener costos, justo cuando la tendencia iba hacia los 16GB como estándar. En ese entorno, que una sola aplicación preinstalada devore hasta el 20% de la RAM disponible en un equipo de gama baja no es un detalle menor.
De hecho, Microsoft ya reconoció públicamente el problema. El 31 de julio de 2026 la compañía anunció que trabajaría en la «optimización de memoria para 8GB y más», con el objetivo de reducir la huella de Windows 11 antes de que termine el año. Sin embargo, casos como el de la app de Clima —que sigue mostrando anuncios incluso en Windows 10— demuestran que las promesas de Microsoft avanzan más lento que sus propios problemas.
Este patrón no es exclusivo del Clima. Apenas semanas antes, Microsoft tuvo que intervenir para forzar a LG a desactivar ventanas emergentes de McAfee que se instalaban sin consentimiento claro a través de actualizaciones de drivers. Son piezas del mismo rompecabezas: un sistema operativo que, entre bloatware, publicidad y aplicaciones web disfrazadas de software nativo, sigue cobrando peaje en rendimiento y paciencia al usuario final, incluso cuando este ya pagó por su licencia.