La marca Chuwi, empresa china reconocida por fabricar computadoras portátiles económicas y accesibles, se ha visto envuelta en un escándalo de magnitudes considerables después que investigadores descubrieron que estaba comercializando máquinas con procesadores diferentes a los anunciados públicamente.
Específicamente, la compañía vendía el modelo CoreBook X promocionando un procesador Ryzen 5 7430U, pero en realidad equipaba máquinas con un chip Ryzen 5 5500U notablemente más antiguo. Lo particularmente problemático de esta práctica es su sofisticación: Chuwi implementó modificaciones a nivel firmware que engañaban tanto a sistemas operativos como a herramientas de diagnóstico especializadas como CPU-Z y HWiNFO64, mostrando un identificador falso.
El descubrimiento fue realizado por Notebookcheck tras desmontar completamente una unidad, revelando que el componente físico contenía un código identificador (OPN 100-000000375) correspondiente al procesador Zen 2 más antiguo. A pesar de similitudes superficiales en especificaciones —ambos poseen seis núcleos y 12 hilos—, diferencias cruciales existen: el Ryzen 5 7430U cuenta con arquitectura Zen 3 más moderna y doble caché L3 comparado con su versión falsa.
Las implicaciones de rendimiento son medibles. En pruebas de desempeño, el componente verdadero supera al instalado por aproximadamente 7 por ciento bajo condiciones estándar, alcanzando el 10 por ciento en máquinas específicas de Chuwi. Aunque porcentualmente podría parecer menor, consumidores pagaron explícitamente por especificaciones superiores que no recibieron.
Lo crítico de esta situación radica en la intencionalidad. Las modificaciones de firmware difícilmente constituyen accidentes de producción; requieren intervención deliberada para falsificar información de sistema. Chuwi ha intentado justificar mediante alegaciones de existencias remanentes y lotes de producción diferentes, explicaciones que no abordan satisfactoriamente la sofisticación técnica del engaño.
Esta controversia proyecta sombras sobre toda la línea de productos de Chuwi, generando dudas legítimas respecto a si prácticas similares ocurren en otras máquinas. Consumidores ahora cuestionan la confiabilidad de especificaciones anunciadas por el fabricante, deteriorando la reputación corporativa significativamente.