Si creías que tu smartphone era el rey del rastreo digital, prepárate: tu coche podría estar superándolo por goleada. Un estudio reciente de la Universidad Northeastern, en colaboración con Consumer Reports, encontró que todos los 21 vehículos analizados transmitían datos a dominios de terceros, y más de la mitad se conectaba con empresas especializadas en publicidad, seguimiento o análisis (ATA, por sus siglas en inglés).
La investigación, publicada esta semana, utilizó 21 vehículos de modelos recientes de 19 marcas vendidas en Estados Unidos, junto con 30 aplicaciones móviles companion vinculadas a vehículos activos. Los resultados son alarmantes: cada coche enviaba información a al menos un dominio externo a través de Wi‑Fi, y las aplicaciones móviles multiplicaban la exposición a rastreadores publicitarios.
Por qué la privacidad de los datos en los autos está tan cuestionada
La raíz del problema radica en la opacidad del ecosistema. Aunque los fabricantes revelan en sus políticas de privacidad que pueden compartir información con terceros, no especifican con quiénes ni para qué fines concretos, según el informe de Northeastern. Esto deja a los conductores sin visibilidad real sobre qué datos se recopilan, quién los recibe y cómo se utilizan.
Además, la infraestructura técnica de los vehículos modernos facilita la recolección masiva. Los coches con sistemas de infoentretenimiento avanzados, especialmente aquellos que ejecutan Android Automotive OS con Google Automotive Services, contactaron el mayor número de dominios de terceros. La plataforma de Google incluye rutinas integradas para comunicarse tanto con sus propios servicios como con entidades externas, lo que incrementa el flujo de datos hacia actores ajenos al fabricante.

El contexto regulatorio tampoco ayuda. La Comisión Federal de Comercio (FTC) de EE. UU. multó el año pasado a General Motors por recopilar y vender ilegalmente datos de ubicación precisa y comportamiento de conducción sin consentimiento informado. Otras marcas, como Ford y Honda, recibieron sanciones menores por dificultar que los clientes se excluyeran del rastreo.
Las marcas con mayores problemas de privacidad
El estudio identificó patrones preocupantes en varias marcas. Tesla y General Motors (incluyendo modelos como el Cybertruck y el Cadillac Lyriq) compartieron datos con terceros a una tasa mucho mayor que el promedio. Entre los receptores más comunes de estos datos se encontraban Alphabet, Amazon, Meta, Microsoft, Pinterest y Reddit.
En cuanto a las aplicaciones móviles, siete de ellas transmitieron información sensible directamente a redes publicitarias: HondaLink, Lincoln, MyNissan, myCadillac, myChevrolet, myBuick y myGMC. Estas apps enviaron detalles como números de identificación del vehículo (VIN), números de teléfono y ubicaciones precisas.
Es importante destacar que, tras ser presentados con los hallazgos, algunos fabricantes tomaron medidas correctivas. Honda, por ejemplo, solicitó a su proveedor de análisis Amplitude que eliminara todos los datos de ubicación recopilados y actualizó la aplicación HondaLink para dejar de transmitir geolocalización.
Los principales problemas de seguridad y privacidad
Los riesgos identificados en el estudio van más allá del simple rastreo publicitario. Estos son los problemas más críticos:
1. Vinculación del VIN con datos personales identificables
Los investigadores expresaron especial alarma por la combinación del número de identificación del vehículo (VIN) con información personal identificable, como nombres, correos electrónicos o ubicaciones precisas. Esta vinculación permite a los corredores de datos construir perfiles detallados de conductores individuales, vinculando la propiedad del vehículo con el historial de comportamiento y compras en otros sitios web y aplicaciones.
2. Rastreo de ubicación y comportamiento de conducción
Los vehículos recopilan datos sobre dónde conduces, a qué velocidad aceleras, cómo frenas y qué tan agresivamente giras. Esta información, cuando se vende a compañías de seguros o se utiliza para segmentación publicitaria, puede tener consecuencias directas en las primas de seguros o en los precios de productos y servicios que recibes.
3. Falta de consentimiento informado
La mayoría de los conductores no leen las densas políticas de privacidad en las pantallas del tablero antes de aceptar los términos al comprar un coche conectado o configurar su aplicación. Como resultado, consienten sin comprender realmente qué datos se recopilan y con quién se comparten.
4. Exposición a múltiples rastreadores a través de las apps
Las aplicaciones companion duplicaron, en promedio, la exposición del vehículo a empresas de publicidad y rastreo. El 70% de las apps probadas contactó al menos cinco dominios únicos de ATA, y casi una cuarta parte transmitió información de identificación personal a empresas externas.
5. Datos que cruzan fronteras sin control
El estudio también buscó responder si los datos cruzaban fronteras internacionales, aunque no pudo descifrar el contenido de los datos encriptados sin hackear los vehículos. Esta incertidumbre añade otra capa de riesgo, ya que los datos podrían estar sujetos a jurisdicciones con protecciones de privacidad más débiles.
Qué puedes hacer para protegerte
Aunque las opciones son limitadas, los expertos recomiendan revisar las configuraciones de privacidad en la aplicación de tu vehículo y optar por excluirte del rastreo siempre que sea posible. También vale la pena investigar las políticas de privacidad de la marca antes de comprar un coche nuevo y considerar si las funciones conectadas son realmente necesarias para tu uso diario.
David Choffnes, líder del proyecto y exdirector del Instituto de Ciberseguridad y Privacidad de Northeastern, sugiere que los fabricantes deberían ganar la confianza de los consumidores mediante mejor transparencia y opciones de exclusión explícita (opt-in) en lugar de opt-out. «No creo que haya mucha confianza como resultado de esto», afirmó. «Los fabricantes de automóviles harían bien en recuperar esa confianza».