Puede que el Apple Car nunca haya salido del garaje, pero aparentemente dio origen a las ambiciones de IA de Apple. Según Mark Gurman, de Bloomberg, el proyecto de vehículos autónomos cancelado de Apple, que consumió más de una década de trabajo y más de 10.000 millones de dólares antes de ser desechado en 2024, acabó sentando las bases tecnológicas para Apple Intelligence. En un giro algo irónico, uno de los fracasos más caros de Apple podría convertirse también en una de sus inversiones a largo plazo más importantes.
El Apple Car obligó a Apple a pensar como una empresa de IA
Cuando Apple comenzó a desarrollar su vehículo autónomo, el objetivo no era simplemente construir un coche eléctrico. Según se informa, la empresa quería la conducción autónoma de Nivel 5, el nivel más alto de capacidad de conducción autónoma en la que un vehículo puede operar completamente por sí solo sin intervención humana.

Ese ambicioso objetivo obligó a Apple a afrontar uno de los mayores retos de ingeniería imaginables: procesar enormes cargas de trabajo de IA localmente y en tiempo real. Para llegar ahí, los ingenieros invirtieron mucho en investigación en aprendizaje automático y silicio personalizado diseñado específicamente para el procesamiento de IA. Aunque el chip dedicado destinado al coche nunca llegó a ser producto terminado, el trabajo subyacente no se desperdició. En su lugar, evolucionó hasta convertirse en el Neural Engine, el procesador de IA dedicado de Apple que ahora está integrado en prácticamente todos los chips modernos de Apple.

El primer Neural Engine llegó dentro del iPhone X en 2017, impulsando funciones como Face ID y Animoji. Desde entonces, Apple ha ampliado la tecnología de forma constante a lo largo de toda su gama de productos. Cada Mac Apple Silicon lanzado desde 2020 incluye un Neural Engine, que ofrece a los Macs hardware dedicado para ejecutar tareas de IA localmente en lugar de depender completamente de la nube.
Su influencia va mucho más allá del iPhone
Bloomberg afirma que el impacto del proyecto de vehículos abandonados va mucho más allá de los dispositivos de consumo. Según se informa, la misma investigación influyó tanto en los potentes chips Mac de clase Ultra de Apple, como en los procesadores personalizados que actualmente ejecutan los servidores Apple Intelligence. Aunque Apple ha tenido dificultades para ofrecer funciones de software de IA tan rápido como rivales como Google y Microsoft, la compañía ha pasado más de una década construyendo silenciosamente el hardware necesario para soportarlas. Esas primeras inversiones están ahora comenzando a dar frutos mientras Apple continúa expandiendo Apple Intelligence y reconstruyendo Siri en torno a modelos de IA más capaces.

Quizá esa sea la parte más fascinante de la historia. El Apple Car suele ser recordado como un fracaso espectacular porque nunca llegó a los clientes. Sin embargo, internamente, Bloomberg sugiere que el proyecto logró algo posiblemente más valioso: aceleró la experiencia de Apple en hardware de IA años antes de que la IA generativa se convirtiera en el mayor campo de batalla de la industria. En retrospectiva, el vehículo abandonado de la empresa puede que nunca transporte a personas de un lugar a otro. Pero la tecnología que inspiró ya está ayudando a impulsar la próxima generación de experiencias de IA de Apple, y ese podría acabar siendo el destino mucho más importante.