Apple cumple 50 años y ha decidido celebrarlo con una serie de acciones que mezclan nostalgia, espectáculo y un mensaje claro: la compañía quiere seguir definiendo el rumbo de la tecnología, más que recrearse en su pasado. Tim Cook abrió las conmemoraciones con una carta titulada “50 Years of Thinking Different”, donde retoma el histórico eslogan para subrayar que el mundo avanza gracias a quienes se atreven a pensar distinto.
Las celebraciones comenzaron a mediados de marzo con un concierto sorpresa de Alicia Keys en la tienda Apple Grand Central, en Nueva York, y se extendieron a otras ciudades clave para la marca, como Londres, Shanghái, Sídney y París. En Londres, la fachada de Apple Battersea se convirtió en escenario de actuaciones al aire libre, mientras que en Shanghái se integró la efervescencia de la Semana de la Moda con desfiles frente a la tienda de Jing’an. En Sídney, Apple iluminó las velas de la Ópera con ilustraciones creadas en iPad, reforzando la idea de sus dispositivos como lienzos para la creatividad.
El aniversario también tuvo un componente corporativo. Parte de la cúpula directiva viajó a Apple Park para hacer sonar la campana de apertura del Nasdaq desde el propio campus, en un gesto cargado de simbolismo sobre el peso que la empresa tiene hoy en los mercados. Internamente, Apple montó instalaciones con modelos históricos de Mac e iMac, y entregó merchandising conmemorativo a sus empleados —incluyendo camisetas, pósters y un pin con el número 50— como forma de reforzar la cultura de pertenencia.
El broche lo puso un concierto privado de Paul McCartney bajo el icónico arco iris de Apple Park, reservado para la plantilla. En paralelo, Apple actualizó su web con una animación especial y publicó un video conmemorativo que repasa hitos de estas cinco décadas. Llama la atención, eso sí, la ausencia de un producto “edición especial” de cara al público: la compañía parece preferir que su próximo gran anuncio hable por sí mismo, sin necesidad de envoltorios nostálgicos.