Microsoft volvió a encender la polémica con una decisión que está molestando a muchos usuarios: Office estaría mostrando anuncios incluso a quienes pagan una suscripción de Microsoft 365. La principal queja es que estos avisos aparecen dentro de aplicaciones como Word, Excel y PowerPoint, sin opción clara para quitarlos desde la configuración.
El contenido promocional, según los reportes, se presenta como una invitación a mejorar el plan contratado. En algunos casos aparece en la barra de título o como una ventana emergente que sugiere subir de categoría, pese a que el usuario ya paga por el servicio. Eso ha provocado una ola de críticas, porque rompe con la expectativa básica de quienes creían estar comprando una experiencia libre de publicidad.
La molestia no se limita al aspecto visual. Para muchos, el problema de fondo es simbólico: si la suscripción ya tiene coste mensual o anual, la presencia de anuncios se percibe como una doble monetización. Además, el hecho de que no exista una forma sencilla de desactivarlos hace que la experiencia resulte todavía más invasiva.

La situación se suma a un contexto en el que Microsoft ha ido reforzando su ecosistema de suscripción con nuevas funciones, incluyendo la integración de Copilot en planes de consumo, lo que demuestra que la compañía sigue empujando con fuerza su modelo de servicios. El resultado, sin embargo, es que parte de la base de usuarios siente que el producto está cambiando más por objetivos comerciales que por comodidad o productividad.

Un Office con anuncios no es algo nuevo para Microsoft. A inicios de 2025, la tecnológica comenzó a probar una versión gratuita de sus aplicaciones para PC a cambio de mostrar publicidad dentro de la interfaz.

De momento, la discusión está abierta y puede escalar si la implementación se extiende a más mercados o cuentas. Para una suite de oficina que durante años se vendió como herramienta esencial y directa, la presencia de publicidad en el entorno de trabajo es una jugada que difícilmente pasará desapercibida.