Google anunció que bloqueará la descarga de la aplicación de escritorio Google Earth Pro a partir del 25 de junio de 2027, por lo que quienes deseen instalarla deberán hacerlo antes de esa fecha. La compañía aclaró que, tras ese corte, los usuarios que ya tengan el programa instalado podrán seguir utilizándolo con normalidad, aunque no se ofrecerán nuevas descargas del instalador.
Google Earth Pro es la versión avanzada de la popular herramienta de mapas y modelado 3D, pensada para usos profesionales como mediciones precisas, importación de datos geográficos y creación de mapas detallados. A diferencia de la versión web o la aplicación móvil, esta variante de escritorio ofrece funciones adicionales orientadas a arquitectos, urbanistas, periodistas de datos y otros perfiles que requieren un análisis geoespacial más profundo.
Recomendación de migrar a la versión web
Ante este cambio, Google sugiere a los usuarios priorizar el uso de Google Earth en su versión web, que sí continuará recibiendo actualizaciones y nuevas funciones en el futuro. La decisión se enmarca en una estrategia más amplia de la compañía para concentrar el desarrollo de sus herramientas de mapas en plataformas basadas en navegador y en aplicaciones móviles, dejando en un segundo plano al software de escritorio tradicional.
El anuncio se dio a conocer mediante una actualización publicada por Google, que fue replicada por distintos medios especializados en tecnología el 7 de julio de 2026. Aunque la aplicación de escritorio no desaparecerá de inmediato, la medida representa un paso más hacia el retiro gradual de una herramienta que durante años fue clave para profesionales de la cartografía digital.
Para quienes dependen de las funciones exclusivas de Google Earth Pro, como el uso de datos históricos de imágenes satelitales o la exportación de información en formatos avanzados, la recomendación es clara: descargar e instalar el programa antes de junio de 2027, ya que después de esa fecha no habrá una vía oficial para obtenerlo por primera vez. Esto resulta especialmente relevante para nuevos equipos o instalaciones futuras, donde ya no será posible acceder al instalador una vez que se cumpla el plazo fijado por la compañía.