La primera prohibición mundial de redes sociales para adolescentes en Australia debía mantener alejados a los menores de 16 años de plataformas populares, como Instagram, Snapchat, TikTok, YouTube y X. Aunque fue un cambio muy controvertido, parece que esquivarlo apenas supuso un reto.
Los investigadores crearon 50 cuentas de prueba en nueve de las diez plataformas cubiertas por la ley. Cada cuenta afirmaba que su usuario tenía 16 años, la edad mínima permitida. Ninguna de las plataformas pidió a los investigadores que aportaran pruebas ni que completaran otra comprobación de seguridad de edad. Solo la plataforma australiana de streaming en directo Kick se negó a crear una cuenta sin una verificación de edad adecuada.
Por qué las plataformas ya pueden conocer a los usuarios jóvenes
Los hallazgos también revelaron detalles más interesantes. Algunas cuentas de prueba recibieron anuncios de productos bancarios para jóvenes, lo que sugiere que las plataformas tenían suficiente información de comportamiento para situarlas en un público más joven. Una cuenta creada en X con 16 años incluso se le mostró contenido pornográfico.

El sistema australiano se diseñó en torno a una garantía de edad en capas. Las plataformas pueden empezar con comprobaciones más sencillas, como cumpleaños declarados y comportamiento de la cuenta, antes de escalar a los usuarios sospechosos a una estimación facial de edad u otra comprobación formal. Sin embargo, los investigadores descubrieron que la escalada no ocurrió durante la prueba, ya que todas las cuentas seguían activas.
Meta ha cuestionado la descripción de la prueba, argumentando que las cuentas se declararon lo suficientemente antiguas y que quizá no se comportaron como usuarios reales menores de 16 años.
Las comprobaciones efectivas crean otro problema
Australia prohíbe que las plataformas dependan exclusivamente de la identificación oficial porque obligar a todos los usuarios a subir su identificación generaría serias preocupaciones de privacidad. Los cheques ligeros protegen la privacidad y mantienen la inscripción sencilla, pero los adolescentes decididos pueden evitarlos. Los sistemas más estrictos pueden requerir escaneos faciales, documentos de identidad, aprobación parental o más.
Investigaciones anteriores revelaron que más del 85% de los australianos de entre 12 y 15 años seguían utilizando plataformas sociales restringidas tres meses después de que la prohibición entrara en vigor. Desde entonces, el gobierno ha duplicado las multas potenciales y ha amenazado con acciones legales contra empresas que considera que no cumplen. Las plataformas inicialmente afirmaron que millones de cuentas sospechosas de menores habían sido eliminadas. Los estudios en curso sugieren que la eliminación de cuentas por sí sola no demuestra que los usuarios jóvenes realmente se hayan ido.
El experimento australiano también ha causado una gran revuelta en todo el mundo, con gobiernos como Reino Unido, Europa y Estados Unidos considerando o introduciendo sus propias restricciones de edad para las aplicaciones de redes sociales.