Lo que comenzó como una prueba de las capacidades del Tesla Cybertruck terminó con el vehículo semisumergido y su conductor bajo custodia policial. El incidente ocurrió en el lago Grapevine, ubicado en el norte de Texas, cuando un propietario decidió llevar su camioneta eléctrica directamente a las aguas del lago para comprobar en la práctica el llamado «Wade Mode» o Modo Vadeo, una función de fábrica del vehículo.
El Modo Wade fue diseñado por Tesla para ayudar al Cybertruck a atravesar cuerpos de agua poco profundos, como riachuelos o corrientes someras. Al activarse, el sistema eleva la suspensión del vehículo a su altura máxima y presuriza el paquete de baterías para evitar la entrada de agua. No obstante, el manual oficial de Tesla establece con claridad que el límite máximo de profundidad soportado es de aproximadamente 32 pulgadas (unos 815 mm), medidas desde la parte inferior del neumático.
El problema es que un lago no es un arroyo. El conductor habría actuado motivado por declaraciones previas de Elon Musk, quien en el pasado sugirió que el Cybertruck podría cruzar ríos e incluso funcionar brevemente como embarcación. Sin embargo, las profundidades del lago Grapevine superaron con creces el umbral técnico del vehículo: la camioneta tomó agua, quedó inmovilizada cerca de la orilla y sus ocupantes debieron abandonarla antes de llamar a los servicios de emergencia.
Las autoridades locales acudieron al lugar para recuperar el vehículo, que tuvo que ser remolcado fuera del lago. El conductor fue arrestado por las fuerzas del orden, que señalaron que si bien el Cybertruck puede entrar en zonas de agua someras, ingresar a un lago de esa magnitud plantea problemas legales y de seguridad según la legislación de Texas.
Este episodio vuelve a poner sobre la mesa el debate acerca de las expectativas que generan las promesas de los fabricantes de vehículos eléctricos. Tesla comercializa el Cybertruck como un vehículo capaz de afrontar condiciones extremas, y el Modo Wade es parte del argumento de venta. Sin embargo, el manual advierte explícitamente que el conductor es responsable de evaluar la profundidad del agua antes de ingresar y que los daños por inmersión no están cubiertos por la garantía.
Para contextualizar, la capacidad de vadeo del Cybertruck de 32 pulgadas es inferior a las 43 pulgadas del Rivian R1T, aunque supera las 28 pulgadas del Toyota Land Cruiser y se equipara aproximadamente con el Ford F-150 Raptor. Es decir, se trata de un vehículo apto para cruces de bajo calado, no para aventuras acuáticas de mayor envergadura. La historia del lago Grapevine es un recordatorio contundente de que ningún modo de conducción reemplaza el juicio del conductor.