Lisa Kudrow, recordada mundialmente por su personaje de Phoebe Buffay en Friends, ha vuelto a reflexionar sobre cómo fue vivir el boom de la serie desde una posición que, según ella misma, no siempre fue valorada. En una reciente entrevista con el diario británico The Independent, la actriz explicó que, pese al éxito global del sitcom, parte de su propia agencia de talentos la veía como “la sexta Amiga”, una forma despectiva de decir que estaba por detrás del resto del elenco principal.
“‘Nadie se preocupaba por mí’”, recuerda Kudrow que le transmitían en ese ambiente, donde la narrativa dominante era que simplemente había tenido suerte de entrar a Friends sin que hubiera un verdadero plan para su futuro profesional. Según cuenta, en esos años no existía una “visión” clara sobre los papeles que podía asumir después ni sobre cómo capitalizar su popularidad más allá de la serie.
El contraste resulta llamativo si se considera que Kudrow ganó un Emmy en 1998 precisamente por su trabajo como Phoebe, uno de los personajes más excéntricos y entrañables del elenco. Sin embargo, la actriz describe un entorno en el que el reconocimiento recaía sobre el fenómeno Friends como marca, y no sobre su desempeño individual.
En la entrevista también retoma una curiosa anécdota: durante años circuló el rumor de que tenía un coeficiente intelectual extraordinariamente alto, algo que ella al principio creyó que podía jugar a su favor, hasta que su propio equipo le hizo ver que era una información inventada y se molestó con la forma en que se manipulaba su imagen.
Pese a estas experiencias, Kudrow ha construido una carrera sólida tras el final de la sitcom en 2004, con proyectos que van desde películas independientes hasta series de culto como The Comeback, cuya tercera y última temporada se estrenó recientemente. En entrevistas previas, la actriz ha reconocido que el éxito de Friends le dio la libertad para elegir proyectos más personales, aunque la etiqueta de Phoebe y la percepción de ser “la rara del grupo” la acompañaron durante años.
Las nuevas declaraciones se suman a un debate más amplio en Hollywood sobre cómo la industria minimiza ciertos perfiles, incluso dentro de producciones masivas, y refuerzan la idea de que el éxito mediático no siempre se traduce en seguridad o respeto dentro del negocio.