TP Vision, la empresa que licencia la marca Philips para televisores en Europa y otros mercados, anunció que a partir de 2026 todos sus TV dejarán de utilizar Google TV y pasarán a integrar Titan OS como sistema operativo. El movimiento supone extender a toda la gama una transición que había comenzado antes con los modelos más económicos.
Titan OS es una plataforma europea basada en Linux, desarrollada por la compañía Titan OS S.L., con sede en Barcelona, que busca ofrecer a los fabricantes más control sobre la interfaz, la recopilación de datos y los ingresos publicitarios frente a las soluciones de gigantes como Google. La alianza estratégica con TP Vision ya había permitido que varios modelos Philips y AOC en Europa y Latinoamérica llegaran al mercado con este sistema.
Según Android Authority y medios especializados en televisión, uno de los argumentos comerciales de Titan OS es la promesa de hasta 10 años de actualizaciones de seguridad para los televisores compatibles, un periodo superior al que suelen garantizar muchas plataformas rivales. Además, se trata de una plataforma web‑centrica: gran parte del contenido se sirve a través de aplicaciones basadas en la web, lo que, según sus promotores, libera memoria y puede mejorar el rendimiento en modelos con hardware modesto.
Titan OS ya integra las principales aplicaciones de streaming, como Netflix, YouTube, Disney Plus, HBO Max y Prime Video, y tiene previsto sumar Apple TV en la primavera de 2026, además de servicios como Spotify y SkyShowtime. También ofrece compatibilidad con ecosistemas de control como Apple AirPlay 2, Google Assistant, dispositivos “Works with Alexa” y plataformas de domótica como Control4, aunque por ahora no soporta Google Cast de forma nativa.
Fuentes cercanas a TP Vision señalan que la compañía busca influir más en el desarrollo de la plataforma, personalizar la experiencia de usuario y explorar nuevas vías de ingresos, especialmente en publicidad y contenidos destacados en la pantalla de inicio. La decisión sitúa a Philips junto a otros fabricantes que apuestan por sistemas propios o alternativos, como Samsung con Tizen o LG con webOS, en un mercado de televisores inteligentes cada vez más fragmentado pero donde el control del software y de los datos resulta clave para la rentabilidad a largo plazo.