Epic Games anunció una nueva ronda de despidos que afectará a más de 1.000 empleados en todo el mundo, en medio de una caída sostenida en el nivel de interacción de Fortnite y un aumento de los costos operativos. En un memorando interno que luego se hizo público, el CEO Tim Sweeney reconoció que la compañía está “gastando significativamente más de lo que ingresa” y que necesita “recortes importantes” para mantener su viabilidad financiera.
Los despidos forman parte de un plan de reestructuración que incluye más de 500 millones de dólares en ahorros adicionales en marketing, contratación de terceros y eliminación de vacantes abiertas. La empresa también ha empezado a subir el precio de los V-Bucks, la moneda virtual de Fortnite, con el argumento de que “el costo de operar el juego ha aumentado mucho”, una decisión que generó críticas en la comunidad.
Sweeney subrayó que los recortes no obedecen a la sustitución de desarrolladores por herramientas de inteligencia artificial, un temor recurrente en el sector, sino a un contexto más amplio de menor gasto de los jugadores y presión competitiva de otras formas de entretenimiento digital. El descenso en el compromiso de los usuarios se arrastra desde 2025, pese a que Fortnite sigue siendo uno de los títulos más populares del mercado y continúa cerrando colaboraciones de alto perfil.
El impacto no se limitará al personal: algunos proyectos vinculados al ecosistema de Epic también se verán cancelados o reducidos. Informes señalan que juegos como Rocket Racing, Ballistic y Festival Battle Stage tienen previsto cerrar durante 2026, mientras que títulos como Horizon Chase y Horizon Chase Turbo serán retirados de tiendas digitales a partir de junio, aunque Horizon Chase 2 seguirá disponible.
Con este ajuste, Epic se suma a una larga lista de grandes compañías de videojuegos —incluyendo Microsoft, Sony y Electronic Arts— que han ejecutado despidos masivos en los últimos años para adaptarse a un ciclo de consolas más débil y a unos jugadores más selectivos con su tiempo y su dinero. La compañía confía en que, tras la reestructuración, quedará “en una posición más estable” para seguir invirtiendo en Fortnite, Unreal Engine y sus apuestas a largo plazo, aunque el golpe al empleo será difícil de digerir en una industria que ya acumula miles de puestos perdidos desde 2023.