Cinco buenos (y desconocidos) juegos de Xbox Game Pass

El Xbox Game Pass es un servicio con ventajas y desventajas. Su gran y principal virtud es proveer acceso a un catálogo muy grande de juegos de todo tipo, por el que pagas mensualmente una suma similar a la de los servicios de suscripción que existen.

Game Pass tiene un catálogo variado, desde las superproducciones propias de Microsoft hasta juegos de terceros que ya tienen un tiempo desde su estreno, así como muchos otros de escala mediana o independientes. Por variedad, el Game Pass no se queda atrás en cuanto a lo títulos que alberga.

Sin embargo, una de las desventajas de un catálogo así de grande es la dificultad para encontrar juegos que llegan a ser muy buenos, pero que por diversos motivos pasan por alto. La mayoría de las veces se debe a que son productos de estudios poco conocidos, lo que atenta contra la visibilidad que se les da en medios e internet en general.

Por ello, a continuación encontrarás cinco juegos que están en Game Pass para las Xbox One, Xbox Series X y Xbox Series S y que son, en general, muy buenos. Estos títulos no son de esas megaproducciones de las que siempre se habla, pero aún así son productos que destacan por su diseño, puesta en escena o una mezcla de ambos lo suficientemente buena como para que la experiencia sea satisfactoria.

Cities Skylines

Cities Skylines es un buen juego de gestión de ciudades ideal para todos los nostálgicos de lo que fue la época dorada de SimCity en el pasado.

Los fans de SimCity sabrán que la serie pasó a mejor vida luego de su entrega de 2011; desde entonces, se convirtió en un juego para celular que si bien cumple, no es exactamente la experiencia que se espera de la franquicia.

Cities Skylines, en cambio, es una suerte de continuación espiritual de la serie original. Este gestor de ciudades creado por el estudio finés Colossal Order tiene una profundidad muy interesante, ya que está diseñado de manera que es disfrutable en sesiones de juego cortas o más casuales, así como también en sesiones largas para gente que busca tener todo el control de lo que ocurre en su urbe.

Cities Skylines permite crear un pueblo desde sus cimientos hasta convertirlo en una metrópolis futurista. En el caso de consolas (está disponible en Xbox y también en PlayStation 4), uno de sus grandes méritos es haber adaptado de excelente manera el control y no hay problema alguno en jugarlo con un joystick y no con un teclado, como se han juego estos títulos históricamente.

The Surge 2

El estudio alemán Deck 13 ha producido varios intentos de emular la fórmula Dark Souls. Y con The Surge lograron crear algo que va más allá de ser un clon, sino un juego con personalidad propia.

The Surge 2 es un RPG de acción que se construye sobre los parámetros más básicos de la saga de From Software: dificultad, progresión y estructura del mundo. Pero a la vez, se enmarca en una ambientación futurista y distópica en la que grandes corporaciones son las que dominan el planeta; nada que ver con la fantasía medieval de la saga en la que se inspira.

Este juego tiene como mérito entregar una experiencia muy refinada en cuanto a mecánicas de juego y diseño de niveles. The Surge 2 es un juego difícil, que tiene en el sistema de combate y la gestión del equipamiento las herramientas principales para recorrer un mundo lleno de personajes y enemigos de todo tipo: humanos, robots y mezclas de ambos.

Uno de los puntos altos de The Surge 2 está en lo orgánico que se siente el mundo del juego. La primera parte era mucho más claustrofóbica en este aspecto, desarrollada alrededor de pasillos y estructuras industriales. The Surge 2 abre sus espacios, se ambienta en pleno centro de una ciudad y si bien no es un mundo abierto, el diseño de todos sus niveles es mucho más amplio y le da aire, al menos desde lo espacial y lo visual, a un juego que constantemente castiga al que no está atento a lo que puede ocurrir a la vuelta de la esquina.

Tetris Effect Connected

Tetris sufre del siguiente “problema”: es un nombre muy popular y transversal a mucha gente (no solo entusiastas de los videojuegos) y por eso, cada nueva entrega de Tetris puede pasar un poco desapercibida. Mal que mal, Tetris siempre será Tetris.

Tetris Effect Connected es la más reciente versión de Tetris y es un juego muy interesante por varias razones. Primero, porque es Tetris y a esta altura está demás explicar de qué se trata eso de ordenar figuras en un espacio de juego para crear (y eliminar) lineas horizontales.

Y lo segundo interesante es que Tetris Effect es una vuelta de tuerca al Tetris original, pero sin realmente alterar la fórmula del original. Las novedades están en dos frentes: primero, por la idea de jugar una “campaña individual” dividida en varios niveles, cada uno con diferente dificultad y presentaciones temáticas. Y luego, en el caso de la versión Connected, agregar un multijugador en el que incluso hay que enfrentar a una IA como si fuera un jefe.

Pero quizás más llamativo aún en este juego es lo que tiene que ver con la presentación visual. Tetris Effect Connected deja en el centro de la pantalla todo lo que tiene ver con el Tetris clásico y luego aplica diferentes capas estéticas a todo lo que va alrededor. Los niveles son temáticos y en cierta forma, representan un estado de ánimo o un lugar específico, que funciona a la perfección ambientando la experiencia de juego ya que Tetris deja de ser algo plano y se convierte en un juego en el que el paso del tiempo se diluye a medida que se eliminan lineas.

Tetris Effect Connected debe ser la versión más refinada del Tetris que hemos conocido toda la vida y es uno de esos juegos que hay que tener en la consola instalado por defecto.

Yooka-Laylee and the Impossible Lair

La historia cuenta que un grupo de desarrolladores del estudio Rare (creadores de los clásicos Donkey Kong Country y Banjo-Kazooie) tomaron un camino por separado para crear juegos nuevos e inspirados fuertemente en sus obras más reconocidas.

Así se formó el estudio Playtonic y su primer juego se llamó Yooka-Laylee, que fue básicamente una versión moderna de Banjo-Kazooie. Dicho juego estuvo simplemente “bien”, demostrando además que muchas convenciones de los juegos de plataformas en 3D se quedaron en los 90.

Pero el segundo intento de Playtonic si resultó mucho mejor. Yooka-Laylee and the Imposible Lair es ahora una versión moderna de Donkey Kong Country y aquí sí que dieron en el clavo refrescando los elementos más clásicos del género y agregando algunas cosas novedosas, como por ejemplo, dándole mucha más importancia a lo que ocurre en el mapa principal desde el que se accede a cada nivel.

Como buen juego de plataformas en 2D, lo importante está en el diseño de cada nivel. En Yooka-Laylee estos son muy largos, llenos de obstáculos y enemigos puestos en los lugares correctos, que se deben esquivar controlando a los personajes principales usando los típicos saltos, rodadas por el piso, caídas especiales y etcétera. Impossible es una modernización completa de lo que impuso Donkey Kong Country en los 90 (en paralelo a lo que Nintendo ha hecho con ella en la Switch) y cumple a la perfección, tanto en lo nostálgico como en lo más moderno.

Párrafo aparte para algunos giros que se dan en el mapa principal, que ya no está solo para ir de un nivel a otro sino que tiene sus propios puzzles y descubrimientos varios a realizar. Yooka-Laylee and the Impossible Lair es un muy buen ejemplo de lo que se puede lograr modernizando conceptos tan primitivos de los videojuegos, sin perder la esencia original pero agregando lo suficiente como para mantenerlo vigente, algo que el Yooka-Laylee inicial no logró plasmar por completo en su estilo particular.

Neon Abyss

Neon Abyss es un juego de disparos y plataformas que pertenece al género de roguelikes, lo que implica dos características muy particulares. La primera es que cada vez que cada vez que se muere, toca empezar desde el principio. Y la segunda, es que los niveles se generan de forma aleatoria cada vez que se comienza desde cero, por lo que ninguna partida es exactamente igual a la anterior.

En Neon Abyss hay que recorrer un mapa que se subdivide en pequeños niveles repletos de enemigos. A medida que se avanza y se derrota a estos enemigos, se obtienen distintos elementos como ser nuevas armas, nuevas habilidades, monedas para comprar objetos, escudos y etcétera. El objetivo es hacerse cada vez más poderoso para hacer frente a los diversos jefes que invariablemente esperan hacia el final de cada mapa.

La experiencia de juego en Neon Abyss es muy rápida, porque los niveles son pequeños y van fluyendo uno tras otro sin parar. En ningún caso es frustrante perder y tener que comenzar de cero, porque si bien los niveles se van generando al azar, la estructura general de estos se va manteniendo en cada partida y además, uno va memorizando el comportamiento de los distintos enemigos, asociándolos a distintos tipos de ataques.

Es satisfactorio el hecho de aparecer en el quinto nivel de un mapa y ver que el personaje, además de tener un arma más potente, moverse más rápido o incluso flotar por el escenario, es lo suficientemente poderoso como para enfrentarse a jefes que 10 minutos antes fueron un total problema. Neon Abyss avanza rápido, sin pausa y su formato permite que sesiones de pocos minutos entreguen recompensas tangibles, lo que lo hace un juego ideal para disfrutar cuando se tiene poco tiempo disponible. Quizás los controles (o mejor dicho, la organización de algunos botones) pueden ser lo único extraño, pero nada que después de una hora no se tenga dominado.

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