Las últimas semanas he utilizado los Nothing Headphone (a) como mis audífonos del día a día. Hace unos dos meses, cuando los vi por primera vez durante el lanzamiento de los Nothing Phone 4 (a) y Nothing Phone 4 (a) Pro, pensé que su diseño tenía mucha personalidad. Es claro que esa es la intención de Nothing, una marca que siempre ha apostado por el diseño y que puso estos gadgets en una pasarela. Lo cierto es que los Nothing Headphone (a), con su diseño cargado de transparencias y botones físicos, tienen bastante personalidad. Su diseño, aunque suene trillado en esta industria con lanzamientos semanales, es lo suficientemente único para distinguirse en una línea de producto que, como muchas otras, parece cada vez más y más homogénea.
Mi primera sensación agradable con los Nothing Headphone (a) fue que, al sacarlos de la caja, noté que si bien funcionan primordialmente como audífonos inalámbricos, puedes conectarles un cable 3.5 mm incluido. Amo usar los audífonos conectados y sé que es una tendencia al alza, así que mi única crítica acá es que, a diferencia de otros auriculares, tienen que estar encendidos para poder usarse con cable, eso sí, puedes apagar el Bluetooth de tu teléfono.
Un sinfín de opciones de personalización
Lo cierto es que vas a sacar el máximo jugo posible a los Nothing Headphone (a) cuando los enlaces con la app Nothing X. Uno de los puntos altos de Nothing es Nothing OS, y la app se siente como una extensión del buen diseño de su capa de personalización. Es intuitiva y al abrirla te ofrece exactamente las opciones que buscarías en unos auriculares inalámbricos: hay modo cancelación de ruido con niveles ajustables —cada ajuste se acompaña con un sonido muy cuidado— y opciones de audio para ajustar la experiencia auditiva. Y si te adentras un poco más verás que puedes ajustar la configuración de los botones con algunas opciones. Mi favorita es, sin duda, que el botón más prominente es una especie de cápsula a la que solo ves una cara (porque la otra está dentro del chasis) y que giras para ajustar el volumen. La sensación al tacto es bastante satisfactoria, y si bien no hay una respuesta háptica, si están conectados por Bluetooth emiten un sonido que transmite una sensación de respuesta.
Respecto al sonido debo decir que mi experiencia fue bastante satisfactoria. Los audífonos son compatibles con los códecs de audio AAC y LDAC, y sin pretender que esta sea una reseña de un audiófilo para otro audiófilo, si los comparo con los Sony WH-XB910N que utilizo desde hace varios años, diría que no hay una diferencia sustancial (son audífonos de una gama similar). Sin embargo, sí que noto más opciones de personalización que me hacen pensar que los Nothing Headphone (a) son una mejor opción.
Otro punto alto que podría resultar atractivo para muchos usuarios y usuarias es que la batería dura un montón. Francamente nunca llevé un registro muy pormenorizado de la batería, pero al cabo de una semana la batería rondaba el 60 por ciento. No es la lectura más adecuada porque no soy un tipo que ande por la vida con los audífonos puestos, pero Nothing asegura que puedes tener hasta 135 horas de reproducción. No parece ser un ardid publicitario.
Ahora, ¿su diseño vanguardista y funciones son suficientes para convencer a alguien que no esté enganchado al ecosistema Nothing? Mi opinión es que su precio los convierte en una opción sumamente atractiva que vale la pena tener en el radar. En México se venden por $3,299 pesos (unos $170 dólares), un precio que me parece muy competitivo, especialmente porque su diseño y hechura hacen que se sientan como un producto mucho más premium.
Creo que tu mejor opción como posible usuario interesado es tratar de verlos en una tienda y probarlos tú mismo. Creo que compartirás que, por la suma de sus características y diseño, son unos audífonos sumamente completos.