Meta amplía su catálogo de gafas con las nuevas Ray‑Ban Meta Blayzer Optics y Scriber Optics, dos modelos que apuestan por un diseño mucho más cercano a unas gafas graduadas tradicionales y pensados, sobre todo, para quienes necesitan lentes con receta. A diferencia del modelo Ray‑Ban Meta Display con pantalla integrada, estas versiones “Optics” prescinden de cualquier HUD y se centran en combinar funciones de gafas inteligentes con una estética discreta.
La Blayzer Optics apuesta por una montura rectangular disponible en tamaño estándar y grande, mientras que la Scriber Optics opta por líneas más redondeadas, recordando a estilos clásicos como Wayfarer o Headliner. Ambas monturas son algo más delgadas que las generaciones previas y están pensadas para admitir “prácticamente cualquier graduación”, con plaquetas nasales intercambiables y patillas ajustables para mejorar el confort diario. Habrá variantes en negro mate y tonos transparentes como gris hielo o verde oliva, además de colores de temporada, con precios desde 499 dólares en Estados Unidos.

En el interior, estas gafas comparten la misma plataforma que la gama Ray‑Ban Meta sin pantalla: cámara de 12 megapíxeles, micrófonos, altavoces integrados, hasta ocho horas de autonomía y acceso al asistente Meta AI con funciones de visión por computadora, como describir lo que el usuario está viendo o hacer traducciones contextuales. A nivel de conectividad, incorporan Wi‑Fi 6 con soporte para la banda UNII‑4, lo que mejora el ancho de banda disponible y abre la puerta a emisiones en directo más estables.
La gran novedad no es tanto el hardware como la estrategia de distribución: Meta planea vender estas monturas a través de los canales ópticos tradicionales de EssilorLuxottica, es decir, en ópticas físicas donde los usuarios ya acuden a graduarse la vista y elegir montura. Con ello, la compañía quiere romper la barrera psicológica de “llevar gadgets en la cara” y acercarse a quienes, sencillamente, buscan unas gafas nuevas y no un dispositivo tecnológico llamativo. En paralelo, los modelos convivirán con la Ray‑Ban Meta Display, con pantalla a color y muñequera neuronal para controlar la interfaz, que se posiciona en un segmento más caro y experimental.