La icónica chaqueta de cuero negra que el CEO de Nvidia, Jensen Huang, ha convertido en su sello personal saldrá al mercado de subastas a través de la prestigiosa casa Sotheby’s, con pujas que arrancarán el 7 de julio y se extenderán hasta el 17 del mismo mes. Se trata de una prenda de la marca Tom Ford, modelo Nappa Leather Blouson en color negro, cuyo precio original rondaba los 6.290 dólares, pero que ahora cuenta con una estimación de venta que va de los 40.000 a los 60.000 dólares, es decir, hasta nueve veces su valor de fábrica.
La autenticidad de la pieza no descansa únicamente en la firma dorada que Huang estampó sobre el cuero. Los especialistas de Professional Sports Authenticator (PSA) recurrieron a un fotomatch minucioso, comparando arrugas y desgastes específicos —sobre todo en el bolsillo del pecho derecho— con imágenes tomadas durante el Hon Hai Tech Day, evento celebrado en Taipéi el 18 de octubre de 2023. Además, la casa James Spence Authentication certificó de forma independiente que la firma corresponde efectivamente al directivo.

Lo llamativo del asunto es que esta prenda no lucía nueva ni impecable en el momento de su venta: sus dueños destacan que presenta arrugas y marcas propias de un uso constante, lo que refuerza su historia como pieza realmente vestida por Huang en múltiples ocasiones públicas, y no como un simple objeto de mercadeo.
La subasta, bautizada «The CEO’s Uniform» (El uniforme del CEO), fue organizada por el fondo de capital de riesgo Long Journey Ventures, y la totalidad de lo recaudado se destinará al Edge Institute, una organización sin fines de lucro dedicada a reunir a investigadores, científicos y creativos en comunidades experimentales conocidas como «Edge Cities», con el objetivo de financiar becas y residencias para nuevos innovadores tecnológicos.

Aunque Huang posee decenas de chaquetas similares en su clóset —convertidas ya en parte de su identidad corporativa junto a las camisas oscuras y los jeans—, esta unidad específica adquiere valor por su trazabilidad documentada a un evento puntual y por contar con la firma manuscrita del propio ejecutivo. Los interesados en pujar, o simplemente en curiosear la pieza antes del cierre de la subasta, podrán verla exhibida en Nueva York hasta el 16 de julio.