Una nueva plataforma social bautizada «Twitter.now» salió a la luz esta semana, operada por la startup Operation Bluebird y fundada, entre otros, por Stephen Coates, quien anteriormente se desempeñó como abogado especializado en propiedad intelectual para la propia Twitter.
El proyecto llega en medio de una disputa legal que se arrastra desde finales de 2025, cuando X Corp., la compañía de Elon Musk que absorbió a Twitter tras su rebranding, demandó a Operation Bluebird ante un tribunal federal de Delaware para impedir el lanzamiento de una red que utilizara ese nombre.
El argumento detrás de la disputa
La defensa de Operation Bluebird se apoya en la Ley Lanham, que establece que tres años consecutivos de no uso de una marca registrada, sumados a la ausencia de intención de retomarla, generan una presunción de abandono que puede ser refutada ante la justicia. La startup presentó en diciembre de 2025 solicitudes ante la Oficina de Patentes y Marcas de Estados Unidos (USPTO) para cancelar los registros de «Twitter» y «tweet», citando como evidencia central una declaración pública del propio Musk en 2023, cuando anunció que la compañía «diría adiós a la marca Twitter y, gradualmente, a todos los pájaros».
X Corp., por su parte, sostiene que jamás abandonó los derechos sobre esas marcas, calificándolas de «propiedad intelectual incuestionable». En una audiencia realizada en abril de 2026, el juez Colm Connolly cuestionó el uso continuo que X ha hecho de términos como «tweet» y de su antiguo logo del pájaro, sugiriendo desde el estrado que la compañía podría haber abandonado parcial o totalmente esas marcas, aunque todavía no existe un fallo escrito sobre el caso.
Cómo funciona la nueva red
Según explicó Coates en una publicación de LinkedIn, la intención del equipo no es recrear la Twitter original, sino construir «una plaza pública organizada en torno a la confianza, la transparencia y la libertad de elección del usuario». La plataforma incorpora un sistema de inteligencia artificial llamado VERA, encargado de evaluar publicaciones, verificar afirmaciones, mostrar el origen de cada dato y asignar un puntaje de credibilidad a cada contenido. De esta forma, los usuarios podrán definir el nivel de confianza mínimo que desean ver en su propio feed, en lugar de depender exclusivamente de un algoritmo opaco.
Por ahora, el sitio se encuentra en fase de pruebas y el acceso anticipado tiene un costo de 20 dólares. La compañía adelantó además que prepara una versión mejorada de su motor de verificación, denominada VERA 2.0, que permitirá a los usuarios filtrar automáticamente todo el contenido que no supere el umbral de confianza que ellos mismos establezcan.
El desafío de la moderación
Como suele ocurrir con cualquier red social emergente, el verdadero desafío llegará cuando la base de usuarios crezca. Plataformas como Bluesky han enfrentado críticas recientes por sus políticas de moderación, y la propia Twitter original tuvo que tomar decisiones difíciles en ese frente en distintos momentos de su historia, incluso antes de la compra de Musk. Mientras el litigio con X Corp. continúa sin resolución definitiva, Twitter.now ya opera como un producto real, aunque con una base de usuarios todavía reducida