A pocas semanas del inicio del Mundial 2026, el gobierno de Estados Unidos envió una advertencia directa a los creadores de contenido digital de todo el mundo: producir material para plataformas como YouTube, TikTok o Instagram con fines comerciales mientras se está en el país con una visa de turista es ilegal y puede tener consecuencias migratorias graves.
La advertencia fue emitida conjuntamente por la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) y el Departamento de Seguridad Nacional (DHS). Según el comunicado, tener como único propósito de la visita la generación de contenido que produce ingresos desde territorio estadounidense «se considera trabajo» y, por lo tanto, requiere la visa correspondiente. La visa de turista B-2, que permite ingresar al país por motivos de ocio o visitas familiares, no autoriza actividades laborales remuneradas bajo ninguna circunstancia.
El contexto no es casual. El Mundial 2026 se disputará en gran parte en suelo estadounidense, con 78 de los 104 partidos programados en ciudades como Los Ángeles, Nueva York, Miami, Dallas y Houston. Se espera que el evento atraiga a cientos de creadores digitales dispuestos a documentar la experiencia para sus millones de seguidores, lo que convierte al torneo en un escenario potencialmente conflictivo si estas regulaciones se aplican de manera estricta.
El precedente que encendió las alarmas fue la detención en Las Vegas, en junio de 2025, de Khaby Lame, el influencer senegalés-italiano con más de 160 millones de seguidores en TikTok, quien fue arrestado por permanecer en el país más tiempo del autorizado por su visa. Lame fue liberado y abandonó voluntariamente Estados Unidos para evitar una orden de deportación formal. Otro caso ampliamente difundido fue el del venezolano Leonel Moreno, conocido como el «influencer migrante», deportado en marzo de 2025 tras publicar videos en los que presumía de beneficiarse de programas de asistencia pública.

Para quienes deseen crear contenido de forma legal, la alternativa es la visa O-1, destinada a personas con habilidades extraordinarias en áreas como el arte, los negocios o el deporte, que sí permite actividades profesionales remuneradas, incluyendo colaboraciones con marcas y producción de contenido comercial.
Expertos en derecho migratorio y del entretenimiento, como el abogado Vance Owen, advierten en el diario El País, que la aplicación de estas normas aún genera dudas sobre su alcance práctico: «La tecnología avanza más rápido que las leyes. Estamos viendo un choque entre algo nuevo y regulaciones que tienen décadas», señaló. El debate sobre cómo un país puede regular una actividad esencialmente global sigue abierto, pero los riesgos para los creadores de contenido que no regularicen su situación migratoria son muy concretos.