Las fiestas de cumpleaños son superpropagadoras de COVID-19

Un estudio publicado en JAMA Network confirma la incidencia de los cumpleaños en la propagación local y a mayor escala de COVID-19 en Estados Unidos.

Los autores del informe son Christopher M. Whaley, Jonathan Cantor y Megan Pera, y para hacer la muestra utilizaron datos administrativos de atención médica de 2.9 millones de hogares de las primeras 45 semanas de 2020.

La idea era detectar en estas pequeñas reuniones sociales el comportamiento del virus en espacios reducidos y cómo esto aumenta además los casos aledaños en la comunidad.

El estudio también comparó cómo las tasas de infección asociadas a un cumpleaños diferían según el tipo de festividad (por ejemplo, el cumpleaños de niños vs. adultos, o uno histórico, como cumplir 50 años), las lluvias en el condado cada sábado (que podrían mover las reuniones al interior de los hogares), las inclinaciones políticas y las políticas estatales de refugio en el lugar.

Cumpleaños COVID-19
Imagen de referencia de una fiesta de cumpleaños en pandemia. 

¿Cuáles fueron las principales conclusiones de la investigación?

“Aquellos con cumpleaños tuvieron 8.6 diagnósticos más por cada 10,000 individuos en comparación con los hogares sin cumpleaños, un aumento relativo de 31 por ciento de la prevalencia a nivel de condado, un aumento en los diagnósticos de COVID-19 de 15.8 por cada 10,000 personas después de un cumpleaños infantil y un aumento en los diagnósticos de COVID-19 de 5.8 por 10,000 entre los hogares con un cumpleaños de adultos”, sostiene el informe.

Los autores además comentan que “en la medida en que los cumpleaños proporcionan una razón importante para que la gente se reúna, se pueden identificar y vincular a diagnósticos de COVID-19 en grandes datos administrativos de atención médica y no deben asociarse con el riesgo de COVID-19 porque los casos se distribuyen aleatoriamente entre los hogares —abordando así el problema de la confusión en quién se reúne socialmente—. Los cumpleaños que ocurren durante la actual pandemia de COVID-19 ofrecen una oportunidad para cuantificar empíricamente el papel potencial de las pequeñas reuniones sociales en la propagación de COVID-19”.

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