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Análisis de la ROG Zephyrus M16: una notebook gamer desbalanceada

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Análisis de la ROG Zephyrus M16: una notebook gamer desbalanceada
“Una buena computadora, sea de escritorio o portátil, necesita que sus piezas estén balanceadas”
Pros
  • Su diseño es muy sobrio, liviano y de excelente tamaño
  • El procesador es muy bueno
  • La pantalla destaca
Cons
  • El aire caliente llega directo a la pantalla
  • La RTX 3050 Ti no está al nivel del procesador
  • Los 512 GB de almacenamientos se quedarán cortos

Las laptops ROG tienen tradición en el mercado de las portátiles gamer; hablar de esta marca es referirse a una computadora lista para correr videojuegos sin preocuparse por la falta de potencia. Además, el diseño externo de estos equipos se ha refinado y ahora son más estilizados que antes, pero las especificaciones potentes se han mantenido como una constante.

La ROG Zephyrus M16 sigue en esa línea de equipos diseñados para jugar, aunque con un diseño sobrio que hace que los usuarios profesionales también lo consideren una alternativa. El equipo tiene un peso de 1.9 kilogramos y su grosor es de 1.99 centímetros, por lo que transportarlo no es un martirio.

Sobrio por fuera

Otro detalle importante, que además de lo estético tiene que ver con lo funcional, es la pantalla. Esta es de 16 pulgadas (resolución de 2,500 x 1,600 pixeles), pero con proporción 16:10 que, además de su buena definición, permite ocupar muy bien el chasis del equipo.

La M16 cuenta con un teclado retroiluminado y algunas teclas para funciones específicas en la parte superior, aunque carece de uno numérico adjunto, como ocurre en equipos similares de mayor tamaño. En general, esta laptop tiene un diseño llamativo y nada estrafalario, en lo que ya parece una tendencia de estos modelos para gamers.

Mención especial para la parte trasera de la pantalla, que tiene un acabado muy llamativo a la vista y que agrega un poco de elegancia a un equipo que estéticamente cumple muy bien.

Especificaciones

En general, las ROG son portátiles de gama alta; incluso los equipos más básicos tienen especificaciones sobre la media. La Zephyrus M16 no es la excepción, aunque presenta algunos matices en cuanto a su tarjeta de video.

Las especificaciones del equipo son las siguientes:

  • Procesador Intel Core i7-11800H de ocho núcleos a 2.3 Ghz.
  • Tarjeta de video RTX 3050 Ti.
  • RAM de 16 GB DDR4.
  • Almacenamiento de 512 GB SSD.
  • Pantalla de 2,560 x 1,600 pixeles, tasa de actualización de 165 Hz.
  • Dos puertos USB tipo A, dos USB tipo C, salida HDMI, ranura para microSD, puerto de audífonos de 3.5 milímetros.

El procesador i7-11800H es claramente la punta de lanza de esta portátil, por lo que no habrá problemas con tareas en las que la mayor cantidad de trabajo se la lleve la CPU. En mis pruebas usé el software Handbrake para codificar videos en H.264 y los tiempos de renderizado fueron los esperables, según la longitud de cada archivo.

El detalle complicado al ejecutar tareas más exigentes está en términos de ruido. El ventilador del equipo suena bastante fuerte y no solo eso: el aire caliente llega directamente a la pantalla debido a los espacios de ventilación en la parte posterior del teclado. Esto trae como consecuencia que la zona inferior del panel IPS reciba todo el calor. La pregunta que queda en el aire es si esto podría traer problemas con el tiempo.

No tengo claro si esto ocurra en otros diseños de ROG —no los he probado todos—, pero me queda la impresión de que es un elemento a revisar para futuras iteraciones. Con todo, esta es una notebook para videojuegos que tendrá que soportar largas sesiones del ventilador, que funcionará a toda máquina y llevará calor a la pantalla.

Rendimiento en juegos

El Core i7 que potencia esta laptop es más que suficiente para cualquier juego actual, de eso no hay duda. En cambio, la tarjeta de video RTX 3050 Ti puede dar resultados menos consistentes, sobre todo en títulos más exigentes con la GPU.

Un ejemplo de esto es Control, el juego de Remedy Games cuyos efectos de iluminación exprimen al máximo la tarjeta de video. Para lograr una tasa de cuadros por segundo superior a 60 hay que mover varios ajustes visuales hasta dar con la configuración correcta; el DLSS de NVIDIA es aquí una obligación, por cierto.

Forza Horizon 5 Halo Infinite son otros ejemplos de lo mismo. En ambos títulos hay que hacer varios ajustes para que la tasa de cuadros por segundo se mantenga estable por encima de 60 y, según la ocasión dentro de cada juego, el framerate puede caerse o no mantenerse estable. Lo curioso en los dos juegos es que están construidos sobre tecnología muy escalable, ya que tienen versiones para plataformas tan antiguas como la original Xbox One.

Ni en Halo Infinite ni en Forza Horizon 5 tuve una experiencia similar a la que ofrecen las Xbox Series X o Series S. Sí, la tasa de cuadros por segundo puede irse más arriba de 60, pero la estabilidad es un problema y a eso hay que agregar concesiones de resolución u otros efectos visuales.

Por su parte, Back 4 Blood fue el juego con mejor rendimiento de los cuatro. En escenarios con muchos enemigos y explosiones en pantalla, y además jugando con tres personas más, este no tuvo problema alguno con la tasa de cuadros por segundo y con los ajustes visuales en calidad alta. Back 4 Blood es un juego que visualmente parece menos exigente que los otros mencionados, y me atrevería a decir que, por la cantidad de enemigos presentes en pantalla, es el procesador el que se lleva el mayor peso del trabajo.

Los juegos mencionados son de 2021 —a excepción de Control, que pese a ello sigue siendo una especie de benchmark— y el rendimiento es una muestra de lo que es capaz de hacer la RTX 3050 Ti, una tarjeta de gama de entrada que tiene soporte para trazado de rayos y tecnologías de NVIDIA como DLSS, pero que claramente está un paso por detrás de las RTX 3060 o superior. Y no solo en potencia, sino también en cantidad de memoria que impide activar ciertos efectos en Forza Horizon 5.

ROG Zephyrus M16, un poco desbalanceada

La Zephyrus M16 es un equipo que tiene varios peros. El procesador es muy bueno, pero el tándem con la tarjeta de video no es balanceado. Está hecho para gamers, pero sus 512 GB de almacenamiento interno se quedan cortos. La sobriedad del diseño es algo que me parece muy bueno, pero que el aire caliente le llegue directo a la pantalla es, a lo menos, extraño. El panel es muy bueno, pero debido a la tarjeta de video la resolución será uno de los primeros recortes al jugar.

Existen varias versiones de la M16, pero tengo la sensación de que esta en particular es la menos recomendable. Una buena computadora, sea de escritorio o portátil, necesita que sus piezas estén balanceadas. Y en este caso, una RTX 3060 sería la compañera ideal para el resto de especificaciones.

No se debe entender esto como que la M16 no es un buen equipo para jugar, porque ciertamente lo es. Pero dentro de su segmento es difícil dar una recomendación a ciegas a causa de su tarjeta de video y, en ese caso, lo mejor sería buscar un equipo con una GPU más capaz.

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