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Cómo funcionaría el dólar digital y cuáles son sus riesgos

¿Hace cuánto que no usas un billete de $50 dólares? El creciente número de transacciones en línea, las tarjetas bancarias y una mayor aceptación de las criptomonedas han acelerado el debate sobre el futuro de las monedas convencionales. Muchos, incluso la propia Reserva Federal de Estados Unidos, han comenzado a preguntarse si llegó el momento de adoptar un dólar digital.

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Cómo sería un dólar digital

Una mujer asiática sonríe mientras sostiene dólares en su mano y un teléfono.
Getty Images

Las monedas digitales, también conocidas como CBDC por sus siglas en inglés, son divisas que son emitidas y respaldas por los bancos centrales de los respectivos países, por lo que se consideran como dinero de circulación legal.

Un dólar digital —o cualquier otra CBDC— es una moneda tokenizada, es decir, que tiene un identificador único, que permite liquidar al instante las transacciones tanto a nivel nacional como internacional.

Un organismo, que podría ser la FED u otra entidad, debería rastrear el historial de cada transacción con dólares digitales, con el objetivo de verificar el token o la identidad del dólar y garantizar la legitimidad del proceso.

Un dólar digital no representaría mayores cambios para los usuarios, pero sí requería un ajuste en el sistema financiero que está detrás.

Como lo habrás experimentado, la mayoría de las transacciones que realizas en la actualidad son digitales, como los pagos de tus compras en Amazon o las transferencias mediante PayPal a tu amigo.

Sin embargo, para que esto funcione hay un entramado financiero. Si bien para ti la transacción ocurrió de manera instantánea, en rigor se trata de un préstamo a corto plazo hasta que las entidades bancarias involucradas concreten la transferencia en monedas convencionales.

Con un dólar digital esto sería en tiempo real: todo sería validado a través del identificador o token y no sería necesario contar con intermediarios. A pesar de las ventajas, también supone riesgos.

Qué dice la FED

Un teléfono desde cuya pantalla emergen en 3D alcancías y monedas digitales.
Getty Images

A mediados de enero de 2022, la FED publicó un informe sobre los beneficios (y desventajas) de adoptar un dólar digital. Según el banco central estadounidense, un dólar digital permitiría acelerar el sistema de pagos electrónicos, facilitar la entrega de beneficios fiscales y mantener la supremacía del dólar en el sistema financiero internacional.

Sin embargo, aclaró que una CBDC no pretende reemplazar al dinero físico: “La Reserva Federal se compromete a garantizar la seguridad y disponibilidad continuas del efectivo y considera una CBDC como un medio para expandir las opciones de pago seguras, no para reducirlas o reemplazarlas”.

De cualquier manera, la FED advierte riesgos en la estabilidad financiera y en la protección de la privacidad como consecuencia de las medidas para validar las transacciones y prevenir el fraude.

“Proteger la privacidad del consumidor es fundamental. Sin embargo, cualquier CBDC debería lograr un equilibrio adecuado entre salvaguardar los derechos de privacidad de los consumidores y brindar la transparencia necesaria para disuadir la actividad delictiva”, plantea la FED.

Qué ocurre a nivel global

Un dólar en una pantalla de computadora
Aunque la implementación de las CBDC está en fases iniciales a nivel global, más de 80 por ciento de los bancos centrales del mundo ha considerado impulsarlas.

En 2020, Bahamas implementó el dólar sand, un equivalente del dólar local. El punto de inflexión llegó en 2021: China lanzó pruebas con el e-CNY o yuan digital y la Unión Europea dio luz verde a la próxima adopción de un euro digital.

Los promotores advierten que las transacciones del sistema financiero internacional ya están ampliamente digitalizadas, por lo que una moneda digital solo vendría a refrendar esta realidad.

Además, sostienen que los pagos serán instantáneos al no requerir la participación de intermediarios.

Por el contrario, los críticos temen que una moneda digital afectaría la privacidad de los usuarios al darle un mayor control y acceso sobre con quién y por cuánto realizan transacciones.

¿Qué queda entonces? Aunque la FED recibirá opiniones hasta el 20 de mayo de 2022, el organismo planteó la necesidad de que sea el Congreso estadounidense el que adopte una decisión final.

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