LG Electronics salió al paso de los rumores que apuntaban a una posible venta de su división de televisores al fabricante chino Hisense, asegurando que dichas informaciones carecen de cualquier fundamento. La empresa emitió un comunicado oficial en el que describió los reportes como «completamente infundados y, por tanto, enteramente especulativos y engañosos».
El origen de la controversia fue un artículo publicado por el medio surcoreano EBN, que aseguraba que ejecutivos de LG habían viajado a Pekín para reunirse con altos directivos de Hisense y explorar una posible reestructuración de la división televisiva, incluyendo la venta total de la misma. La noticia generó un gran revuelo en la industria, dado el peso histórico que LG tiene en el mercado de los televisores. Sin embargo, el artículo original de EBN fue retirado de la web del medio poco después de su publicación, sin que se ofreciera una explicación al respecto.
La posibilidad de que LG abandonara el sector televisivo resultaba especialmente llamativa si se considera que la compañía tiene raíces en este mercado que se remontan a 1966, cuando su predecesora GoldStar lanzó el primer televisor en blanco y negro fabricado en Corea del Sur. Salir ahora del negocio habría significado el fin de casi 60 años de historia en la fabricación de televisores.
El contexto, no obstante, no es del todo ajeno a la presión. El mercado global de televisores inteligentes vive una transformación acelerada, impulsada por el avance de marcas chinas como TCL y Hisense, que han ganado cuota de mercado gracias a precios agresivos y una calidad en constante mejora. Según la consultora Omdia, TCL y Hisense acaparan actualmente el 14% y el 12,5% de los envíos globales de televisores, respectivamente, lo que ha incrementado la presión sobre fabricantes tradicionales como LG y Samsung.

Este escenario recuerda, inevitablemente, a lo ocurrido en 2021, cuando LG anunció el cierre definitivo de su división de teléfonos móviles tras años de pérdidas, argumentando que prefería concentrarse en áreas más rentables como los componentes para vehículos eléctricos, los hogares inteligentes y la robótica.
Aunque LG descarta vender su negocio de televisores, algunos analistas apuntan a que la compañía podría, en el futuro, reorientar su estrategia hacia su plataforma de software webOS y los servicios digitales asociados a pantallas para automóviles, monitores y sistemas de visualización inteligente, en lugar de seguir dependiendo exclusivamente de la fabricación de aparatos físicos.