En un movimiento que marca un precedente en la industria musical, Taylor Swift presentó solicitudes formales ante la Oficina de Patentes y Marcas Registradas de Estados Unidos (USPTO) para registrar su voz e imagen como marcas comerciales. El objetivo es protegerse del uso no autorizado de su identidad por parte de herramientas de inteligencia artificial generativa, una amenaza que ya ha afectado a la cantante en más de una oportunidad.
Los elementos registrados son tres: dos clips de audio y una fotografía. Las frases de voz corresponden a presentaciones que Swift utilizó en plataformas como Spotify y Amazon Music para anunciar su más reciente álbum, The Life of a Showgirl, lanzado en octubre pasado: «Hey, it’s Taylor Swift» y «Hey, it’s Taylor». La imagen, en tanto, muestra a la artista sosteniendo una guitarra rosa con un atuendo específico, icónico dentro de su propuesta visual.
La iniciativa busca dotar a Swift de herramientas legales concretas para actuar ante eventuales abusos. Si alguien utilizara su voz o imagen de manera fraudulenta —ya sea con fines económicos, políticos o de cualquier otro tipo— la cantante podría reclamar derechos de propiedad sobre dichos elementos y exigir que esos usos sean detenidos.
No es la primera vez que la artista enfrenta este tipo de situaciones. En el pasado circuló un falso aviso donde supuestamente animaba a votar por Donald Trump, algo completamente contrario a sus posiciones públicas. Además, imágenes de contenido sexual generadas con IA y distribuidas sin su consentimiento la llevaron a manifestarse públicamente al respecto: «Esto acrecentó mis miedos sobre la IA y los peligros de divulgar desinformación», escribió en su cuenta de Instagram en ese entonces.
Con este paso, Swift sigue la estrategia iniciada por el actor Matthew McConaughey, quien en enero fue el primer artista en solicitar ante la USPTO protección específica contra el uso indebido de su voz por modelos de IA. La tendencia refleja una creciente preocupación en la industria del entretenimiento frente a una tecnología que avanza más rápido que las leyes.
Varios estados de Estados Unidos han aprobado legislaciones para frenar estas prácticas, aunque la mayoría se enfocan en usos maliciosos o con fines comerciales. El registro de marca ofrece una capa adicional de protección que va más allá de esas normativas locales, entregando a los artistas mayor control sobre su propia identidad.
Taylor Swift, de 36 años, es una de las artistas más influyentes del planeta, y este movimiento podría sentar un precedente importante para que otras figuras del mundo del espectáculo adopten medidas similares en defensa de su imagen y su voz frente al avance imparable de la inteligencia artificial.