Hay audiciones que se recuerdan por lo bien que salieron y otras que quedan grabadas en la memoria por razones muy distintas. Para Olivia Cooke, protagonista de House of the Dragon y una de las actrices británicas más destacadas de su generación, una prueba para la franquicia de Star Wars pertenece definitivamente a la segunda categoría. La intérprete reveló recientemente que su participación en ese proceso de selección fue, en sus propias palabras, «realmente mala», añadiendo con brutal honestidad: «Yo estaba fatal».
Cooke, nacida en Oldham, Manchester, en 1993, ha construido una carrera marcada por la versatilidad y la capacidad de asumir personajes de gran complejidad emocional. Su trayectoria incluye trabajos en series como Bates Motel y The Regia de Los Bates, así como papeles en películas de alto perfil como Ready Player One (2018) de Steven Spielberg. No obstante, la galaxia muy, muy lejana de George Lucas le quedó fuera de alcance —al menos en esa ocasión— y ella misma no tiene problema en reconocerlo públicamente.
La revelación fue recibida con simpatía en redes sociales, donde los fanáticos valoraron la franqueza de la actriz en un ambiente donde la imagen pública suele estar perfectamente gestionada. Que una figura de su nivel admita sin rodeos haber fallado en una audición para una de las marcas cinematográficas más poderosas del mundo resulta refrescante, y confirma una personalidad que no encaja en el molde del estrellato calculado.
Lo llamativo del caso es que el fracaso en esa audición no frenó en absoluto su carrera. Poco después, Cooke fue convocada para interpretar a Alicent Hightower en House of the Dragon, la precuela de Game of Thrones producida por HBO, un personaje que le exigió toda su gama actoral y que la catapultó al reconocimiento internacional masivo. La serie se convirtió en uno de los estrenos más vistos en la historia de la plataforma y le valió a Cooke elogios unánimes de la crítica.
La anécdota sirve también como recordatorio de que el camino de cualquier actor —incluso de los más talentosos— está sembrado de puertas que no se abren. Una mala audición no define una carrera; a veces, simplemente señala hacia la puerta correcta. Para Olivia Cooke, la puerta correcta tenía el logo de Westeros grabado.