La proyectada adquisición de Warner Bros. por parte de Paramount y Skydance ha encendido alarmas en Hollywood, donde más de mil actores, directores, guionistas y productores firmaron una carta abierta en rechazo a la operación. Entre los firmantes figuran nombres como Joaquin Phoenix, Glenn Close, Ben Stiller, Don Cheadle, Kristen Stewart, Denis Villeneuve, David Fincher y J.J. Abrams, entre muchos otros. La misiva fue difundida por los principales medios especializados y apunta directamente a los riesgos de una mayor concentración en la industria del entretenimiento.
En la carta, los firmantes afirman su “oposición inequívoca” a la fusión, argumentando que el acuerdo reduciría aún más un mercado ya concentrado y dejaría a Estados Unidos con solo cuatro grandes estudios cinematográficos. Según el texto, esto se traduciría en menos oportunidades para creadores, menos empleos en toda la cadena de producción, mayores costos y menos opciones para las audiencias a nivel global. El grupo insta a los reguladores estadounidenses y europeos a bloquear la operación en nombre de la competencia y la diversidad cultural.
Nuestra industria ya está bajo una fuerte presión, en gran parte debido a olas anteriores de consolidación. Hemos sido testigos de un fuerte descenso en el número de películas producidas y estrenadas, junto con un estrechamiento en los tipos de historias que se financian y distribuyen. Cada vez más, un pequeño número de entidades poderosas determina qué se fabrica —y en qué términos— dejando a los creadores y empresas independientes con menos vías viables para sostener su trabajo.
El acuerdo, valorado en torno a 111.000 millones de dólares, fue anunciado oficialmente en febrero, aunque todavía requiere el visto bueno de las autoridades de competencia. La negociación tomó fuerza después de que Netflix se retirara de la carrera por Warner Bros., dejando el camino despejado para la propuesta encabezada por el conglomerado de David Zaslav. Mientras tanto, el Departamento de Justicia ya analiza el impacto antimonopolio de la maniobra.
La tensión se suma a un clima de malestar más amplio en Hollywood, marcado por recientes huelgas de guionistas y actores y por la percepción de que los gigantes del streaming y los grandes conglomerados recortan riesgos, apuestan por franquicias seguras y reducen el espacio para proyectos originales. La carta se inscribe en esa discusión y plantea que otra mega-fusión podría profundizar la homogeneización del contenido y precarizar aún más a los trabajadores del sector. El desenlace quedará en manos de los reguladores, pero el mensaje desde la comunidad creativa ya es claro: no quieren que la pantalla grande se decida en tan pocas oficinas.