Una de las joyas maestras del cine regresa a la pantalla grande, pero en su formato original y sin divisiones, ya que Kill Bill: The Whole Bloody Affair, es la materialización del sueño de Quentin Tarantino en cuatro horas y media de función ininterrumpida.
Bueno en realidad sí tendrá una pequeña interrupción: porque en los 281 minutos de función, los espectadores tendrán un descanso de 15 minutos para ir al baño o estirar las piernas. El corte unificado del cuarto largometraje de Quentin Tarantino se proyectará únicamente en Norteamérica, al menos por ahora, pero no se descarta su llegada a más mercados.
El estreno de Kill Bill: The Whole Bloody Affair está programado para el próximo 5 de diciembre, en versiones de 35 y 70 milímetros y a diferencia de las versiones originales que se lanzaron con clasificación R, esta edición llega a la gran pantalla sin clasificación (unrated). Esto quiere decir que se va a proyectar con todo el contenido gráfico o explícito que quedó fuera de los cortes cinematográficos de 2003 y 2004.
Kill Bill cuenta la historia de venganza de Beatrix Kiddo, una asesina conocida también como Black Mamba o La Novia. El personaje, interpretado por Uma Thurman, emprende un sangriento camino para ajustar cuentas con sus antiguos socios, quienes trataron de matarla cuando estaba embarazada y a punto de casarse, en busca de alejarse de su antigua vida como mercenaria.
El ataque deja a La Novia en coma por varios años. Tras despertar, la protagonista jura encontrar y matar a sus excompañeros, incluyendo a Bill, el jefe del escuadrón de asesinos y el verdadero padre de su hija, a quien cree muerta. Además de Thurman en el rol principal, Kill Bill incluye a Lucy Liu (O-Ren Ishii) Vivica A. Fox (Vernita Green), Daryl Hannah (Elle Driver), Michael Madsen (Budd) y David Carradine (Bill).
El estreno original de Kill Bill se dividió en dos volúmenes. El primero se lanzó en octubre de 2003 y el segundo en abril de 2004.