En una reciente entrevista con Variety, George Clooney volvió a burlarse de su experiencia interpretando al Hombre Murciélago en «Batman y Robin» (1997), la película dirigida por Joel Schumacher que se ha convertido en sinónimo de desastre cinematográfico. Esta vez, el actor no esquivó el tema, sino que lo enfrentó con su característico sentido del humor.
Clooney bromeó afirmando que fue «el mejor Batman» y que nadie debería cuestionarlo, aunque su tono claramente irónico dejaba entrever su autocrítica. Luego, con una sonrisa cómplice, hizo referencia al aspecto más infame de la película: los pezones de su traje. «Batman tiene pezones, colega. Los tiene. ¿Cómo piensas que alimenta a los pequeños murciélagos?», bromeó el actor, refiriéndose burlonamente a una de las decisiones artísticas más controvertidas del filme.
Sin embargo, cuando la conversación adquirió un tono más reflexivo, Clooney no tuvo reparos en admitir la dureza del proceso de filmación. El traje de látex era extremadamente incómodo y restrictivo, tanto que pasaba gran parte del tiempo tendido sobre una tabla mientras el director le impartía instrucciones mediante un megáfono. «Decía: ‘Bien, George, aquí vamos. Tus padres han muerto. No tienes nada por lo que vivir. ¡Acción!’ Me levantaban y yo decía: ‘Soy Batman’, y enseguida gritaban ‘¡corten!’. Y otra vez de vuelta a la tabla», relató con evidente ironía.
El actor ha reconocido en múltiples ocasiones que su desempeño en la película fue deficiente y que el film constituyó un punto de quiebre en su carrera. No obstante, Clooney logró recuperarse un año después gracias a «Un romance peligroso» (1998), dirigida por Steven Soderbergh, que le permitió reinventar su imagen y consolidarse como una estrella de cine respetada. Desde entonces, ha sido selectivo con sus proyectos, priorizando la calidad artística por encima de los grandes presupuestos, colaborando consistentemente con directores de renombre como los hermanos Coen y Alexander Payne.