Funko es una marca icónica, ya que sus figuras de colecciones pop son ampliamente reconocidas y coleccionadas alrededor del mundo. La empresa fue fundada en 1998 en Snohomish, Washington, por Mike Becker, un diseñador gráfico y coleccionista apasionado por lo retro. La empresa comenzó creando juguetes nostálgicos inspirados en personajes conocidos, siendo su primer gran éxito una figura de la mascota Big Boy, una cadena de restaurantes de comida rápida.
En 2005, Brian Mariotti adquirió Funko y transformó la empresa, enfocándose en figuras estilizadas y asequibles que representarían personajes de la cultura popular. El verdadero boom llegó en 2010 con el lanzamiento de la línea Funko Pop en la Comic-Con de San Diego, introduciendo figuras vinilo con cabezas grandes y diseño minimalista que rápidamente se convirtieron en un fenómeno global. A partir de ahí, Funko se expandió con numerosas licencias de franquicias famosas como Marvel, DC, Disney y Star Wars, consolidándose como un icono de la cultura geek y coleccionista a nivel mundial.
Sin embargo, en una presentación reciente ante la SEC, la compañía planteó «dudas sustanciales» sobre sus probabilidades de continuar más allá de los próximos 12 meses. La presentación llegó junto con su informe financiero que cubre el tercer trimestre del año fiscal 2025-2026, que finalizó el 30 de septiembre de 2025, y menciona el aumento de la deuda en medio de un «entorno minorista desafiante» por los aranceles en curso de los Estados Unidos.
¿Se venderá Funko?

Funko reportó disminuciones respectivas en las ventas mundiales y nacionales en un 14.3% y un 20.1% año tras año para su tercer trimestre. Si bien la compañía mencionó algunas victorias en buenas ventas de Bitty Pops y la próxima mercancía de KPop Demon Hunters, admitió que se ha visto afectada por los minoristas que tienen reabastecimientos más lentos de lo habitual de su suministro o cancelan pedidos por completo. Lo que perjudica aún más son el aumento de los precios de algunos de sus productos debido a los aranceles.
En su presentación, Funko menciona la necesidad de financiamiento adicional o, en su defecto, buscar «alternativas estratégicas» como reducir sus operaciones o potencialmente vender la empresa. No hay un cronograma específico para revisar dichas alternativas, y reconoció que no hay garantía de que «este proceso resulte en un resultado particular».