Walt Disney Imagineering ha dado un nuevo paso en la intersección entre tecnología y arte. La división creativa de Disney utilizó un robot tallador de piedra impulsado por inteligencia artificial para esculpir una estatua de casi dos metros de altura del personaje Gruñón (Grumpy), de Blancanieves y los siete enanitos, la primera película animada de largometraje de la historia del estudio.
La figura, elaborada en mármol de Carrara —el mismo material que utilizaron maestros del Renacimiento como Miguel Ángel—, fue instalada en el campo de golf Magnolia Golf Course de Walt Disney World, específicamente en la entrada de un nuevo tramo de cuatro hoyos bautizado como «Grumpy’s Gauntlet» (El Gauntlet de Gruñón). El proceso comenzó con una escultura digital detallada, que luego fue trasladada a un bloque real de mármol por la máquina en tan solo unos pocos días, una velocidad imposible para un escultor tradicional.
Walt Disney Imagineering compartió un video en el que se muestra el proceso completo, combinando modelado digital de alta precisión con la maquinaria de talla automatizada. El resultado final es una pieza de notable detalle que captura la expresión característica del personaje con una fidelidad sorprendente, lo que ha generado considerable atención tanto entre aficionados al arte como entre entusiastas de la tecnología.
Este proyecto no es un caso aislado dentro de la estrategia tecnológica de Disney. La compañía también ha estado desarrollando robots animatrónicos autónomos —como el Olaf robótico creado junto a Nvidia— con el objetivo de ofrecer experiencias cada vez más inmersivas en sus parques. La combinación de IA generativa, robótica avanzada y tradición artística parece ser la apuesta de Disney para definir la próxima era de sus instalaciones temáticas.