El campeón indiscutible de la WWE, Cody Rhodes, se sumó esta semana al eterno debate en torno a Star Wars: Los Últimos Jedi con una defensa apasionada y sorprendentemente personal de la película dirigida por Rian Johnson en 2017. Todo comenzó el 4 de mayo —el Día de Star Wars—, cuando Rhodes respondió a un ranking de películas de la saga publicado por IGN en redes sociales.
El luchador expresó su apoyo al lugar que Los Últimos Jedi ocupaba en la clasificación y, cuando un usuario le cuestionó esa posición, Rhodes fue contundente: «La amo. La AMO. Pero mi razón es bastante personal y, curiosamente, tiene que ver con la lucha libre». Su argumento es tan sencillo como poderoso: según Rhodes, no quería ver a Luke Skywalker regresar como un héroe rejuvenecido con el cabello teñido y haciendo acrobacias. Lo que valoró fue la imagen de un hombre mayor, quebrado, con apenas «un último golpe real dentro de él». Y ese golpe, según el campeón, fue demoledor.
Para ilustrar su punto, Rhodes recurrió a una comparación con Terry Funk, la leyenda de la lucha libre que se caracterizó por sus retiros y regresos, siempre al límite de sus fuerzas físicas, pero con una entrega que nadie más podía igualar. La analogía resonó profundamente entre los fanáticos de ambas disciplinas: así como Funk volvía al ring no para demostrar que era el mismo de antes, sino para dar lo que le quedaba, Luke Skywalker usó su última energía para salvar a la Resistencia sin necesidad de disparar un solo láser.
La declaración de Rhodes generó una ola de reacciones en redes sociales, divididas entre quienes compartieron su entusiasmo y quienes siguen sin perdonar las decisiones narrativas de la película. Sin embargo, el campeón de la WWE demostró una vez más que, fuera del ring, también sabe cómo defender una posición con argumentos sólidos y emotivos.