Una de las redes de piratería de manga más grandes del planeta ha sido desmantelada. El sitio Bato.to, popular entre lectores de cómics japoneses, coreanos y chinos, y alrededor de 60 dominios asociados —incluyendo xbato.com y mangapark.io— fueron cerrados tras una operación conjunta entre editores japoneses y autoridades chinas, según la asociación antipiratería CODA (Content Overseas Distribution Association).
El presunto operador, un hombre residente en la región autónoma de Guangxi, en China, fue detenido en noviembre de 2025 después de que la policía de Shanghái allanara su domicilio y confiscara computadores y otros equipos. El sospechoso habría admitido manejar la red de sitios, que funcionaba al menos desde 2018 y se basaba en “scanlations”: equipos organizados que escanean mangas, borran el texto original, insertan traducciones y distribuyen el material sin autorización.
CODA calcula que, entre octubre de 2022 y octubre de 2025, los cerca de 60 sitios vinculados a Bato.to acumularon alrededor de 7.200 millones de visitas, con un impacto económico estimado de unos 5.200 millones de dólares para la industria del manga. Solo en mayo de 2025, el tráfico combinado alcanzó los 350 millones de visitas mensuales. En los meses de mayor actividad, la red habría generado más de 400.000 yuanes (unos 57.000 dólares) en ingresos por publicidad.
Para evadir la presión regulatoria interna, Bato.to utilizaba geobloqueo para impedir el acceso desde China continental, mientras mantenía abierta la puerta a lectores de todo el mundo con contenidos en más de 50 idiomas. El caso se convirtió en prioritario para cinco grandes editoriales japonesas —Kadokawa, Kodansha, Shueisha, Shogakukan y Square Enix—, que impulsaron la denuncia penal ante las autoridades chinas.
El cierre de Bato.to ya está teniendo efectos colaterales en el mercado legal. La plataforma MangaPlaza, por ejemplo, reportó que sus ventas diarias se duplicaron tras la caída del sitio pirata, de acuerdo con CODA. Al mismo tiempo, especialistas advierten que la desaparición de uno de los mayores repositorios de manga, deja a muchos lectores sin acceso a obras antiguas o nunca licenciadas fuera de Asia, reavivando el debate sobre cómo equilibrar la protección de derechos de autor con el acceso global a la cultura.