La industria del entretenimiento y las telecomunicaciones amaneció este lunes con una noticia que promete cambiar el mapa del streaming en Estados Unidos y más allá de sus fronteras. Fox Corporation anunció oficialmente haber alcanzado un acuerdo definitivo para comprar Roku, la popular plataforma de televisión conectada, en una operación valorada en aproximadamente 22.000 millones de dólares. El anuncio, realizado mediante un comunicado formal de la compañía, confirma lo que durante semanas habían anticipado los mercados financieros.
Los términos del acuerdo contemplan que Fox pagará 96 dólares en efectivo más 0,9693 acciones de su clase A por cada acción de Roku, lo que representa un precio de 160 dólares por título. La transacción es de naturaleza mixta —efectivo y acciones— y se estima que podría cerrarse en la primera mitad de 2027, sujeto a la aprobación de los accionistas de ambas compañías y a los trámites regulatorios correspondientes.
Con esta adquisición, Fox da un salto estratégico de enorme envergadura. La compañía ganará acceso a más de 100 millones de hogares que utilizan actualmente el ecosistema de Roku, uno de los sistemas operativos de televisión conectada más extendidos en el territorio estadounidense. Además, la operación le otorgará a Fox control sobre el canal de Roku y sobre los valiosos datos de consumo de primera mano que genera la plataforma.
El impacto de la fusión no se limita al plano técnico o comercial. Según informaron las propias empresas, la entidad resultante se posicionará como el tercer actor más relevante de la televisión en Estados Unidos por número de espectadores, solo por detrás de los gigantes que dominan actualmente el sector. Fox prevé además sinergias continuas de alrededor de 400 millones de dólares anuales, una cifra que evidencia el potencial económico que la compañía ve en esta apuesta.
El objetivo declarado de la operación es construir una plataforma tecnológica y mediática de gran escala que combine el contenido de Fox —que incluye deportes, noticias, entretenimiento y el servicio gratuito Tubi— con la infraestructura de distribución digital de Roku. De esta manera, la compañía busca reducir su dependencia de la televisión por cable tradicional y ganar terreno frente a rivales como YouTube, Netflix, Amazon, Disney+ y HBO Max.
El movimiento de Fox llega en un momento en que la caída sostenida de suscriptores de la televisión convencional obliga a los grandes grupos mediáticos a reinventarse. La compra de Roku representa, en ese sentido, mucho más que una simple transacción financiera: es una declaración de intenciones sobre el futuro del consumo audiovisual en la era digital.