Se llama Rui Pinto, tiene 37 años y su nombre no le suena a casi ningún hincha que hoy pasea frente al Etihad Stadium. Pero todos conocen las consecuencias de lo que hizo: este hacker portugués es el responsable directo de que el Manchester City haya sido declarado culpable de 114 de los 115 cargos que la Premier League le imputó por incumplir sus reglas financieras, según confirmó un panel independiente el 25 de septiembre de 2026. La sanción todavía no se ha determinado, pero las opciones sobre la mesa incluyen multas, deducción de puntos e incluso la expulsión del club de la liga inglesa.
Quién es Rui Pinto y cómo nació Football Leaks
Pinto creció en Vila Nova de Gaia, un barrio humilde frente a Porto, hijo de un trabajador de una fábrica de zapatos que después se dedicó a la venta de antigüedades. Su madre murió cuando él tenía 11 años. Según su profesor de geografía, Mario Falcao, era “un alumno perfectamente normal”, sociable pero no extrovertido, y “muy bueno con las computadoras” cuando se lo propuso.
Ese talento derivó en algo que nadie en su colegio imaginó. En septiembre de 2015, bajo el seudónimo “John”, Pinto creó Football Leaks con el objetivo declarado de exponer “el lado oculto del fútbol”. El periodista portugués Antonio Varela, del diario Record, fue el primer contactado por la plataforma y recuerda el momento como un parteaguas: “Inmediatamente fui al sitio y no podía creer que había tanta información que nunca había escuchado ni leído. Concluimos que esto era muy, muy importante”.

Las primeras filtraciones apuntaron a clubes portugueses, incluido el Benfica y el propio FC Porto, equipo del que Pinto es hincha. Con el tiempo, el alcance creció exponencialmente: documentos y comunicaciones vinculados a algunas de las figuras más poderosas del fútbol mundial, entre ellas Cristiano Ronaldo, Lionel Messi y Neymar.
El salto a las grandes ligas: más de tres terabytes de información
El punto de inflexión llegó cuando Pinto contactó al periodista Rafael Buschmann, de la revista alemana Der Spiegel. Tras ganarse su confianza, le entregó más de tres terabytes de documentos —el equivalente a unas 3.000 copias de la Enciclopedia Británica— que fueron analizados por un equipo de periodistas en Hamburgo, integrado en el consorcio European Investigative Collaborations.
Christoph Winterbach, periodista de datos que participó en esa investigación, describió el proceso como revelador: “Es muy importante que hagas muchas verificaciones cruzadas, que uses software que permita contextualizar todo y comprobar si hay problemas de fiabilidad. Siempre necesitamos asegurarnos de que el material sea auténtico”. Winterbach llegó a conocer a Pinto en persona en 2019, cuando estaba detenido en Lisboa, y lo definió como “uno de los denunciantes más importantes que tenemos en Europa, quizás del mundo”.
El caso Manchester City: de la filtración a la condena histórica
Las sospechas sobre el Manchester City surgieron en diciembre de 2018, cuando Der Spiegel publicó una exclusiva basada en los documentos de Football Leaks que exponía presuntos acuerdos de patrocinio inflados artificialmente para maquillar las cuentas del club ante la UEFA. La Premier League formalizó 115 cargos contra el club en febrero de 2023, tras una investigación de cuatro años.
Los cargos se dividían así: 54 por no proporcionar información financiera precisa entre 2009-10 y 2017-18, 14 por pagos irregulares a jugadores y entrenadores, cinco por incumplir el Fair Play Financiero de la UEFA, siete por violar las reglas de rentabilidad y sostenibilidad (PSR), y 35 por falta de cooperación con la investigación entre diciembre de 2018 y febrero de 2023. La audiencia ante la comisión independiente se extendió durante 12 semanas, entre septiembre y diciembre de 2024.
El fallo, revelado el 25 de septiembre de 2026, confirmó que el City es culpable de prácticamente todos los cargos, lo que The Athletic calificó como “el mayor veredicto regulatorio en la historia de la competición”. El club, cuya propiedad está vinculada a la familia gobernante de Emiratos Árabes Unidos, niega todas las acusaciones y se prepara para apelar.
Un destino marcado por juicios, cárcel y protección de testigos
Pinto pagó un precio altísimo por sus filtraciones. Fue arrestado en Hungría en 2019 y extraditado a Portugal, donde vivió periodos de aislamiento, arresto domiciliario y protección de testigos. En septiembre de 2023 recibió una condena de cuatro años de prisión suspendida por extorsión intentada, acceso ilegal a datos y violación de correspondencia; de los 90 cargos originales, 77 fueron perdonados por una amnistía relacionada con la Jornada Mundial de la Juventud. Un segundo juicio en Portugal, sobre 241 cargos adicionales vinculados al Benfica y otras entidades, terminó en su absolución total en abril de 2026, al considerarse que los hechos ya habían sido juzgados previamente.
Las opiniones sobre él siguen divididas. La ex diplomática portuguesa Ana Gomes lo defiende como el denunciante más importante de su país y afirma que “debería ser aliado de nuestras autoridades judiciales, no perseguido por ellas”. En la vereda opuesta, el abogado que representó al Benfica en uno de sus juicios lo resumió sin matices: “Es un hacker, punto. Lo que hizo no está permitido, es un delito y no hay excusas”. Lo que nadie discute es el alcance de su impacto: un joven portugués frente a su computador, primero en Budapest y luego bajo protección estatal, provocó una onda sísmica que todavía golpea al fútbol europeo una década después